¡Madrid se llena de orgullo!
Por Adrian Parrondo
E
ste 4 de julio ha sido un día lleno de acontecimientos emocionantes. Se celebra la
independencia de los EE.UU., la gente se
prepara para el txupinazo de los sanfermines, y,
como no podía ser de otra manera… ¡Llega la
manifestación del Orgullo Gay de Madrid!
Y es que no se trata de una manifestación cualquiera. ¡A cuántas manifestaciones has ido tú tras
tres días seguidos de fiesta, carrera de tacones y
actuaciones de Leticia Sabater y Yurena incluidas!
Pues sí, imagínate el resultado. Todos lisiados por
no saber manejar un tacón (si es que ya no se respetan las tradiciones), junto con la facha de oso
panda (“lo de facha” referido a cara, no a Ana Botella, ni a Aguirre; que como diría Kika Lorace,
“Ciao Ciao”), y con la correspondiente pérdida de
neuronas tras la actuación de la Leti y la Tamara (cuales Whitney Houston y Madonna juntas¡Cuánto arte!).
Pues sí, ni con ese parraque metido en el cuerpo,
la gente no pierde la ilusión por celebrar su orgullo reivindicando ser quien es, y vivir como es
(dejo ya mi tono de manifestación). A las 18 horas
del sábado ya no cabía ni un solo alfiler para ver
la manifestación y posterior desfile de carrozas
en el Paseo del Prado. ¡Qué bonito se hace todo,
sobre todo cuando uno aguanta allí pese a tener
que soportar las gélidas temperaturas de 40ºC a
la sombra!
Y es que el ambiente es espectacular. ¡Vamos, que
invita a estar allí! Con el tórrido Sol dándote en
la cara, dejándotela cual cangrejito guiri en Torremolinos; con la calorina palpable justo en el
momento en el que emana de ti el típico olor a
sobaco cebollero (¡qué glamuroso todo!), claro
momento en el que sabes que vas a ligar lo mismo
que Paco Martínez Soria con las suecas (sí, es un
icono hipster… y lo sabes…), y ves que la manifestación no avanza. Y dan las 7, las 8…. Hasta
que te das cuenta de que te has puesto al final del
recorrido y que los manifestantes salen casi con
una hora de retraso. Tras unas risas por aguantar
el encantador ambiente cuando podrías haber ido
con algo más de fresquito (y sin sobaco cebollero,
todo sea dicho), es cuando te das cuenta de que
te has quedado sin tema de conversación con el
resto de la gente. Cuando tus neuronas reaccionan a la temperatura nivel-microondas y sueltas
un: “¡Pues se ha quedado buen día!”. Ahí reflexionas ¡Un buen día, con 40ºC a la sombra, dos horas
sentado esperando a pleno sol discutiendo con las
abuelillas para no perder el sitio, y con el olor a
sobaco cebollero!
Pero al final llega la manifestación. Batucada,
compromiso político de algunos (careta de otros,
cada uno a entenderlo), pancartas en las que ves
que defienden tus derechos, carrozas que hacen
aún más visible el mensaje que est