Carolina Rabanal
Observaciones
Llevo observando el tiempo suficiente como para comprender
que las personas están sumidas en una profunda
apatía vital.
Están los que dan mucho y rápido, y luego salen corriendo.
Están los que se quedan más del tiempo necesario,
los que se aferran a dar y a sentir, pero se acaban cansando
de su propio vacío. Están los que pelean contra sí
mismos, los que viven odiando, los que no son capaces
de admirar y solo envidian. Están los que viven haciéndose
los sordos y los que no se conforman con nada.
Los que quieren mejorar y los que no.
Y al final, todos coincidimos en un punto en el que
nos damos cuenta de lo solos que estamos. Y vivimos
la ausencia. Y aun así, aun habiéndonos dado cuenta,
miramos hacia otro lado y caminamos sin más, buscándonos
a nosotros mismos en la inmensidad de una nada
gigantesca.
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