"SOLO QUIEN AMA, PUEDE EDUCAR"
MARCELINO CHAMPAGNAT
5.Mejorar la calidad de la educación y el currículo escolar.
6.Favorecer la conexión entre la educación y el empleo mediante la educación técnico-profesional.
7.Ofrecer a todas las personas oportunidades de educación a lo largo de toda la vida.
8.Fortalecer la profesión docente.
9.Ampliar el espacio iberoamericano del conocimiento y fortalecer la investigación científica.
10.Invertir más e invertir mejor.
11.Evaluar el funcionamiento de los sistemas educativos y del proyecto “Metas educativas 2021”.
. Estos once desafíos buscan cambiar el mundo de la educación hoy, y para quienes acompañamos los Centros Educativos Maristas, es una invitación a dar forma y vida a estas metas, bajo nuestro estilo particular de una educación Marista de calidad y calidez; además, con una particularidad especial de amor a los estudiantes más “difíciles”, los que no quieren estudiar, los que se encuentran en condiciones difíciles, las personas con discapacidad y los extranjeros, que ahora son un gran desafío para nuestro contexto nacional. “La escuela está hecha ciertamente de una educación válida y calificada, pero también de relaciones humanas, que por parte nuestra son relaciones de acogida, de bondad, dirigidas a todos sin distinción” (Pápa Francisco).
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Educar es un acto de amor, es dar vida. El amor es exigente, pide utilizar los mejores recursos, despertar la pasión y ponerse en camino con paciencia junto a los niños y jóvenes. En nuestra Comunidad Educativa tanto las familias como los educadores debemos ser, ante todo, modelos y testimonios de una Buena Nueva de esperanza para nuestros hijos y estudiantes al estilo de Jesús. Debemos trabajar en equipo, para que paso a paso se pueda cambiar el mundo, bajo unos referentes humanos y cristianos de solidaridad, justicia e innovación. No dejemos que lo urgente ahogue lo importante.
La fiesta del Bicentenario Marista debe ser una oportunidad que inspire y haga evidente el propósito de nuestro padre Marcelino Champagnat cuando manifestaba que “una buena educación de niños y jóvenes, pide que se les ame, y se les ame a todos por igual. Ahora bien, esto supone la entrega absoluta a su formación y el uso de cuantos medios pueda sugerir un entusiasmo generoso para infundirles la piedad y la virtud”. Este 2017 sea el escenario perfecto para dar sentido y vida a la frase: “Un nuevo comienzo” . Gracias por apoyar nuestra misión.
Atentamente
RAÚL CUASÉS