Virgilio Piñera al borde de la ficción (La Habana: Editorial UH / Letras Cubanas, 2015) | Página 62
Madách en español*
Cuando se me dio a traducir La tragedia del hombre, su autor -Imre
Madách- érame casi desconocido. Entre otros muchos nombres de
la literatura húngara, lo había visto en una Historia de la literatura
universal. Referencia inefable. Igual a la que me informaba vagamente
de la obra de Gyórgy Bessenyei -La tragedia de Agis-. En cambio,
estaba familiarizado en materia de tragedia «a la húngara» con la
de Mayerling, que había constituido un resonante escándalo en
los comienzos del siglo, y el cine la había divulgado.1 Por otra parte,
mi conocimiento de la literatura húngara se limitaba a Mór Jókai (de
quien había leído una sola de su centenar de obras: La rosa amarilla) y
a la lectura de unos pocos poemas de Petófi. Un tanto mejor conocía la
historia de Hungría, sobre todo a partir de los Habsburgo. En verdad,
poca cosa para acometer la traducción de una de las obras maestras
del siglo xix. 2
Porque un traductor de literatura no solo debe conocer profundamente el idioma a verter, sino algo infinitamente de mayor importancia: tiene que conocer, como la suya propia, la vida del autor que pretende
*
1
2
Unión, n.° 1, enero-marzo, La Habana, 1984, pp. 95-98.
Pienso que un cineasta húngaro -digamos, Miklós Jancsó- debería filmar La
tragedia del hombre. Así ayudaría enormemente a su difusión. Hay muchos más
ojos para el cine que para los libros. Existe como una especie defatum para estos
monumentos de la literatura. Los franceses han llevado al cine ese folletín que
es Los miserables, pero La leyenda de los siglos sigue esperando su realizador
[nota del original}.
En la Biobliografía de Virgilio Piñera, tesis de grado de María Victoria Rigueiro
Rolán (Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, 1996), consta
que la traducción de Piñera apareció publicada en Imre Madách: La tragedia
del hombre, István Soler (pról.), Corvina, Budapest, 1978, 286 pp.; y en Cuba
con prólogo de Salvador Bueno (Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1978,
218 pp.).