186 « VIRGILIO PIÑERA AL BORDE DE LA FICCIÓN. COMPILACIÓN DE TEXTOS »
rotunda negativa y hasta es tildado de raro. Y si acaso es complacido, que ni piense por un momento que su trabajo será pagado. Esta es la verdad y esta nuestra situación. Si, como usted ha dicho, el cubano es muy inteligente, y si nosotros somos lo uno y lo otro, es preciso que la Revolución nos saque de la menesterosidad en que nos debatimos y nos ponga a trabajar. Créanos, amigo Fidel: podemos ser muy útiles.
Alfred Jarry o un « joven airado »» de 1896...* Ubú rey: un personaje altamente inquietante
PADRE UBÚ. ¡ Mierdra! 3 MADRE UBÚ. ¡ Oh!, qué bonito, Padre Ubú; sois un grandísimo granuja. PADRE UBÚ. ¡ Que os mato a palos, Madre Ubú!
MADRE UBÚ. No es a mí, Padre Ubú, sino a otro a quien habría que asesinar.
PADRE UBÚ. Por mi candela verde, 4 no comprendo. MADRE UBÚ. Cómo, Padre Ubú, ¿ estáis contento con vuestra suerte?
PADRE UBÚ. Por mi candela verde, mierdra, señora, por cierto que sí, estoy contento. No es para menos: capitán de dragones, oficial de confianza del rey Venceslao, condecorado con la orden del Águila Roja de Polonia y exrey de Aragón, ¿ qué más queréis?
MADRE UBÚ. ¡ Cómo! ¿ Luego de haber sido rey de Aragón, os contentáis con llevar a los desfiles una cincuentena de rufianes armados de machetes, cuando podríais hacer que la corona de Polonia sucediera sobre vuestra cabeza a la de Aragón?
PADRE UBÚ. ¡ Ah!, Madre Ubú, no comprendo nada de lo que dices. MADRE UBÚ. ¡ Eres tan tonto!
PADRE UBÚ. ¡ Por mi candela verde, el rey Venceslao está todavía bien vivo! Y aun admitiendo que muera, ¿ acaso no tiene legiones de hijos?
MADRE UBÚ. ¿ Quién te impide asesinar a toda la familia y ponerte en su lugar?
* Nueva Revista Cubana, año I, n.° 1, La Habana, abril-junio, 1959, pp. 156-162.
3 A esta primera palabra del primer acto-la palabra esencial de la parla francesa, enriquecidapor una consonante, según Laurent Thailhade-, a menudo repetida en el curso de la pieza, se debe gran parte del escándalo de Ubú rey [ nota del original ].
4 Charles Morin reivindica el castillo de Mondragón( acto V, escena 4) como vecino a Arlés, donde pasó su infancia, y la candela verde, porque en su pieza Los herederos servía de señal a Hebé, pero olvida que Mondragón es también una ciudad de su cara Iberia y que la candela verde era un rito de la Inquisición española. En Ubú cornudo el Padre Ubú enciende su vela verde-« llama de hidrógeno en el vapor de azufre que, construida según el principio del Organo filosófico, emite un continuo sonido de flauta » [ nota del original ].