Vigésimo primer Informe de Calidad de Vida en Bogotá Informe-Calidad-De-Vida-2019 | Page 166

Informe de Calidad de Vida en Bogotá » » » » » » » » 166 Hábitat nuevas viviendas, que potencialmente evitarían per- petuar la pérdida poblacional al interior de la ciudad. Asimismo, la apuesta del proyecto de POT para desa- rrollar macro proyectos en el Norte (Lagos de Torca) y en el Sur (Lagos de Tunjuelito), con gran propor- ción de VIS y VIP, es un avance para “utilizar el POT como un instrumento para la ejecución” de la política pública habitacional. Sin embargo, la localización de estos proyectos fortalece la ubicación periférica de la vivienda de interés social siguiendo la tendencia que muestra el censo 2018 y, por ende, aumentando los flujos migratorios cotidianos y, en últimas, presio- nando al sistema de transporte masivo. El nivel bajo al cual ha llegado el déficit cuantitativo de vivienda, según los resultados de la EM 2017, incenti- va a pensar de otra manera las acciones del Distrito para mejorar la calidad de la vivienda. Las iniciativas de establecer subsidios distritales diferenciales para favorecer localizaciones más próximas a las fuentes de empleo—o al menos al transporte masivo—parece ir en esta dirección. Teniendo en cuenta este aspecto, las me- tas de generación de VIS y VIP deberían plantearse por zonas de la ciudad. Sin embargo, también el incremento de la proporción de familias que viven en arriendo, en especial las de menores ingresos, sugieren que el Dis- trito debería diseñar nuevas políticas que se ajusten a esta nueva realidad. El hecho de que la expansión y la densificación in- formal en Bogotá, en los últimos años, esté entre 10 mil a 15 mil unidades de vivienda anuales, una cifra similar a la producción total de vivienda nueva sub- sidiada VIS y VIP cada año, lleva a concluir que exis- te una composición de oferta similar entre formal e informal para la población de bajo ingreso. Estos cálculos del desarrollo informal, aunque primarios, pueden ser útiles como referencia para evaluar las acciones cada año de la ciudad en cuanto a la miti- gación del déficit cualitativo de vivienda, que parece ser muy limitada ante la magnitud de este fenóme- no. Las cifras señalan que la nueva administración de la ciudad debe emprender acciones más contun- dentes en este respecto, y en el mejoramiento de la habitabilidad y la sismo-resistencia de las expan- siones verticales en áreas de mejoramiento integral. Llama la atención el nivel alto de densidad de la zona Su- roccidente donde también hubo un desarrollo inmobilia- rio importante en el periodo inter-censal, manteniéndo- se como el área más densa de la ciudad y sumando casi 120.000 habitantes. Sumado a una mayor proporción de arrendatarios, estos datos llevan a reflexionar sobre los procesos de transformaciones habitacionales y urbanas que han ocurrido en estos últimos 13 años y, como con- secuencia, sobre la orientación de las futuras acciones del Distrito para mejorar barrios consolidados, pero que siguen transformándose, diferentes al tradicional “Mejo- ramiento Integral de Barrios y de Viviendas.” Es común observar en esta zona y, también en la de Suroriente, la construcción de un tercer o cuarto piso en adición al segundo o tercer piso, sin que se conocieran las carac- terísticas y las demandas en términos de servicios ha- bitacionales y urbanos de la población que ocupa estas nuevas viviendas. Quizás es aquí donde se “absorbió” la mayoría de la ola migratoria de los 150.000 venezolanos que llegaron a Bogotá durante estos últimos años » » En conclusión, podría decirse que las transformaciones en cuanto a la transición demográfica y al crecimiento de la población que vive Bogotá, como al déficit cuantita- tivo de vivienda (ya muy reducido), conducen a las futu- ras administraciones del Distrito a imaginar nuevas for- mas de acción pública en cuanto a vivienda y hábitat o, si se quiere, a pensar en una nueva política pública habi- tacional integral distrital, más acorde con las tendencias internacionales que plantea la Conferencia Hábitat III. » » Los resultados de las encuestas de percepción ciu- dadana refuerzan esta situación de coyuntura. A pe- sar de la reducción del déficit, los ciudadanos seña- lan que cada vez es más difícil acceder a la vivienda en propiedad y, en consecuencia, parecen mostrarse más dispuestos a dejar la ciudad. » » Como bien lo indica el experto británico Alain Gilbert (2011), ya no se trata de que los diseñadores de polí- ticas de la vivienda sean víctimas “de quimeras como pensar que el déficit de vivienda y los barrios informa- les pueden ser eliminados”, persiguiendo y monitoreán- dolos cada vez más, sino de promover la articulación más estrecha entre política pública habitacional in- tegral y los instrumentos de planeación urbana. Esto con el fin, no solamente, de garantizar el acceso a la vivienda, sino también a entornos seguros, de calidad y con rápido acceso a oportunidades económicas. Viene, entonces, para el Distrito el tiempo de acciones más in- tegrales, cualitativas, diferenciales y diversificadas que superen las visiones tradicionales y dicotómicas del déficit cuantitativo y del déficit cualitativo de vivienda.