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VIDAMÉDICA / Entrevista
—¿ Qué tipo de riesgos y vulneraciones enfrentan las personas migrantes en estas rutas? La violencia sigue siendo alarmante. Las personas continúan enfrentando torturas, violencia sexual, secuestros, extorsiones y situaciones de explotación. Nosotros somos testigos directos de esas consecuencias en nuestros pacientes, donde vemos un aumento importante de casos de salud mental muy severos.
—¿ Cómo responde Médicos Sin Fronteras ante estas condiciones y qué limitaciones enfrentan en terreno? El sistema humanitario tiene cada vez menos capacidad para comprender las vulnerabilidades, y por eso las necesidades persisten e incluso se agravan. Desde Médicos Sin Fronteras estamos adaptando nuestras intervenciones según las necesidades que se van identificando. Procuramos mantener la flexibilidad necesaria para que nuestros equipos puedan acompañar a las poblaciones a medida que se desplazan por las rutas migratorias.
—¿ Qué dificultades específicas presenta el trabajo con personas migrantes para una organización médico-humanitaria? Es un desafío adicional para nosotros como organización médico-humanitaria, especialmente con personas migrantes que se desplazan constantemente de un lugar a otro. No tenemos la posibilidad de hacer seguimiento a su condición médica, por ejemplo, en temas de salud mental, salud sexual y reproductiva, embarazos o enfermedades crónicas. Por eso, siempre debemos desarrollar estrategias que nos permitan brindar atención médica de la mejor manera posible dentro de esas limitaciones.
EL ARRIBO DE MSF A CHILE—¿ Cuál es la conexión de Médicos Sin Fronteras con Chile? Médicos Sin Fronteras intervino en Chile tras el terremoto que afectó la zona centro-sur del país en febrero de 2010. Este evento dejó más de 500 personas fallecidas y más de 2 millones de damnificados. Pocos días después del desastre, Médicos Sin Fronteras llegó para evaluar las necesidades y brindar asistencia médica a las poblaciones más afectadas.
—¿ Qué busca la organización con la apertura de su oficina en el país? Queremos acercarnos a la sociedad civil chilena y dar a conocer el trabajo que Médicos Sin Fronteras realiza a nivel internacional y regional. Estamos muy contentos de poder estrechar este vínculo, sobre todo desde el principio de la humanidad, porque, independientemente de las zonas geográficas en que estemos, es la humanidad la que está sufriendo. Siempre es valioso activar esa cadena de solidaridad para ayudarnos unos a otros. Esperamos que las personas se entusiasmen y contribuyan a la causa de Médicos Sin Fronteras, ya sea a través de donaciones económicas o difundiendo nuestros mensajes.
—¿ Cómo pueden los chilenos y chilenas apoyar la labor de MSF desde aquí? Pueden hacerlo a través de sus contribuciones económicas, convirtiéndose en socios, socias o donantes de la organización. Actualmente contamos con más de 860 personas que se han unido, y cualquier persona puede hacerlo a través de nuestra página web www. msf. cl, en la sección COLABORA, donde está toda la información disponible. Además, tenemos equipos de sensibilización en la vía pública, siempre identificados con los uniformes de Médicos Sin Fronteras, credenciales y documentos de identidad. Estas personas están capacitadas para responder dudas y apoyar a quienes deseen asociarse de manera fácil, mediante un formulario en línea. Por razones de transparencia y seguridad, no recibimos dinero en efectivo, pero sí contamos con todas las herramientas para guiar el proceso y que más personas puedan unirse a nuestra causa. También pueden apoyarnos difundiendo nuestro mensaje, ya que, además de brindar asistencia médica humanitaria, Médicos Sin Fronteras tiene el mandato de alzar la voz, denunciar las crisis y visibilizar las emergencias humanitarias. Esta es una forma integral de acompañar la asistencia en salud, y en eso todos pueden contribuir compartiendo nuestros contenidos en la web o en nuestras redes sociales: Facebook, Instagram o YouTube.
—¿ En qué consistió la labor realizada durante esa emergencia? Estuvimos con equipos en las regiones del Maule y del Biobío, acompañando a las personas de la mejor manera posible en ese momento. Durante la intervención realizamos atenciones primarias de salud, apoyo en salud mental e implementamos un programa de atención psicológica en centros de salud y albergues, con un enfoque especial en la niñez y en las familias que habían perdido sus hogares. Se realizaron consultas psicológicas directas, talleres psicosociales y apoyo emocional al personal de salud, atendiendo a más de mil personas. Además, distribuimos kits de higiene, bidones de agua, lonas plásticas para refugio y mantas, que beneficiaron a más de cinco mil familias.