48 Vida Médica
Bitácora
de un sueño
Dra. Katia Velásquez
I
r de misionera al África era uno de
mis sueños de adolescencia. Conocí
Misión Mozambique, una misión católica dirigida por el padre Roberto
Guzmán, sacerdote diocesano chileno,
en la provincia de Sofala, y fui a trabajar como médico en el hospital de
Maringue, ubicado al norte de Sofala, a
450 kms de Beira. Tuve entrenamiento
en enfermedades tropicales en un consultorio dependiente de la Universidad
Católica de Beira y luego trabajé como
médico cooperante en el Hospital de
Maringue. Me hice cargo de los hospitalizados adultos y atendía hasta cuarenta
pacientes ambulatorios por día.
Maringue es una villa pequeña, con
altísima ruralidad que no dispone de
agua potable. La luz eléctrica llegó,
sólo a la calle, a fines de junio del 2015.
La gente es muy amable y alegre a pesar de las condiciones. Las mujeres tienen la tarea más dura: buscar agua, lavar
la ropa, atender a los hijos y al marido,
ocupan finalmente todo su día. Por fortuna tanto adultos como niños son tremendamente expresivos, hablan con los
ojos las manos y el cuerpo. Tienen una
flexibilidad envidiable y la costumbre
de llevar cosas muchas veces pesadas
sobre la cabeza, les permite tener una
postura envidiable. Vi los pies más bonitos, libres de hallux valgus porque van
descalzos en algún momento del día y
también observé columnas rectas incluso cuando van en bicicleta.
Los niños están por doquier, siempre jugando en la calle, sonriendo con los ojos,
con sus dientes muy blancos. Son niños
que buscan cariño y lo dan, Muchos de
ellos van con las poleras llenas de hoyos,
sucios y no pocas veces con micosis y
otras infecciones de la piel. Es frecuente verlos de cinco o seis
años hacerse cargo de sus hermanos
más pequeños y llevarlos a la espalda.
Curiosamente todo lo hacen con alegría. Inventan sus propios juguetes, son
creativos y se conocen todos esos juegos que aquí parecen haberse olvidado
como el luche, los saltos con cuerdas y
muchos juegos con las manos.
Me tocó convivir con jovencitas de enseñanza media que se distribuían las labores de casa y lo más llamativo es que
se levantan temprano y muchas veces
cantan mientras limpian el arroz,
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Dra. Katia Ve