Vida bajo nuestros pies 1 | Page 5

Dedos moros junto a materiales de trabajo.

Después de una hora los veinte dedos ya estaban posicionados en la tierra. Era entonces donde comenzaban la hora del siguiente grupo concluyendo todos los días con el 102.

El segundo día se realizó la misma dinámica, con la diferencia de retirar los dedos mal plantados.

Los últimos grupos revisaban la calidad del trabajo de los anteriores para saber si se podía continuar o faltaba mucho por corregir.

Al poco tiempo se dieron cuenta de que no hubo avance, la molestia en los adolescentes era evidente, cansados y fastidiados porque su

esfuerzo parecía ser en vano. A pesar de lo anterior siguieron trabajando.

Se encontraban muchos huecos entre planta y planta, detalle que no hacía que el talud luciera bien. Entonces los jóvenes se mantuvieron inspeccionando el trabajo entre sí mismo para aconsejarse y/o felicitarse.

El tercer día resultó ser el más estresante, pues a los últimos grupos les dio pena

enterarse de que había sucedido lo mismo que el día anterior. Para sentirse mejor consigo mismos algunos se quedaron hasta tarde regando y plantando dedos.

Las siguientes dos semanas a esa actividad de plantación el talud se estuvo regando y cuidando, en ocasiones se reemplazaban plantas secas, algunos incluso se acercaban a las plantas con la creencia de que eso mejoraría su estado evitando el secarse.

Investigación propia.