Beneficios de un suelo nutrido
No hay cosecha sin suelo.
El suelo es la base de la agricultura y, de la misma forma, esta es la base de nuestra alimentación. La calidad y el estado del suelo se encuentra estrechamente, si no es que directa, con la calidad de los alimentos.
El suelo tiene las funciones de convertir los desechos orgánicos en nutrientes para las plantas, absorber los males de las plantas para su mejor recuperación, mejorar la capacidad de los suelos para la retención de agua, intervenir en el cambio climático encargándose de los niveles de carbono.
Un suelo sano está vivo, es un ecosistema de microorganismos trabajando con el mismo objetivo, favorecer a las plantas para su crecimiento. A esto solemos conocerle como tierra fértil, los aptos para plantar y sembrar. Las compostas, la materia orgánica en descomposición favorece a la introducción de nutrientes y compuestos necesarios para la vida, de esta forma es que se alimentan las plantas.
No sólo nos beneficia a nosotros como seres humanos, tener un suelo sano favorece a la flora y fauna. El suelo favorece a todo ser vivo. Por eso es importante realizar prácticas de enriquecimiento en el mismo para obtener mejores resultados.
Es uno de los causantes de que los sistemas se encuentren estables, realizando un pequeño cambio en él se puede provocar una gran alteración, como consecuencia de su contaminación podemos encontrar que ha ocasionado hasta el abandono de los hábitats.
Mantener nuestro suelo sano favorece a nuestra alimentación y salud, a preservar los ecosistemas, evita epidemias y hambrunas.