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VIAJES INCREÍBLES
H ay un reloj de arena invisible en el cielo del Gran Norte y, en este preciso instante, sus últimos granos están cayendo. Estamos en abril, el mes bisagra. El aire en los Territorios del Noroeste sigue cortando la respiración con su frío gélido, pero el sol, ese viejo ausente del invierno ártico, comienza a reclamar cada día unos minutos más de horizonte. Para los cazadores de luces, esto significa una sola cosa: es la última llamada. La temporada invernal de auroras boreales está a punto de cerrar su telón hasta el próximo otoño. Si alguna vez has soñado con pararte bajo el firmamento mientras este estalla en ríos de neón verde, magenta y violeta, Yellowknife es el lugar donde debes estar ahora mismo. Escribo esto con la urgencia del que sabe que el hielo de los lagos pronto comenzará a crujir. Olvídate de las guías de viaje tradicionales; ir al Ártico canadiense al final de la temporada exige espíritu de explorador. Yellowknife, autoproclamada la Capital Mundial de la Aurora Boreal, no ostenta este título por puro marketing. Su ubicación geográfica es un capricho per-
Yellowknife garantiza un 98 % de probabilidad de ver el fenómeno si se pasa tres noches en la región, gracias a su ubicación debajo del Óvalo Auroral y su clima subártico seco.