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VIAJES INCREÍBLES
H ay trayectos que intentamos hacer lo más rápido posible. Y otros que sería un error acelerar. Entre los Alpes suizos y el norte de Italia, el ferrocarril permite unir montañas, glaciares, pequeños pueblos y ciudades italianas mientras el paisaje cambia detrás de la ventana. Aquí, desplazarse no interrumpe el viaje: es el viaje.
NO TODOS LOS TRASLADOS SON TIEMPO PERDIDO
Subimos al tren con una costumbre difícil de abandonar. Guardar el equipaje. Buscar el asiento. Revisar el teléfono. Esperar a llegar. Entonces el tren comienza a moverse. Afuera aparecen montañas, lagos, pueblos diminutos y carreteras que se pierden entre los Alpes. El teléfono deja de importar. Esta es una de las razones por las que recorrer Europa en ferrocarril continúa teniendo un atractivo difícil de reproducir en otros medios de transporte. No necesitamos abandonar el paisaje para desplazarnos por él. Y existen rutas donde esa diferencia transforma completamente el itinerario. Una de ellas conecta Suiza con Italia atravesando el paisaje alpino mediante la línea del Bernina, parte de los ferrocarriles Rético de los paisajes Albula / Bernina reconocidos como Patrimonio Mundial por UNESCO desde 2008. No es simplemente una manera de llegar de un país a otro. Es una ruta donde conviene mirar por la ventana. Fuente: https:// whc. unesco. org / en / list / 1276 /
PRIMER ENLACE: ZÚRICH
Zúrich puede funcionar como puerta de entrada.
Su aeropuerto y conexiones ferroviarias permiten continuar hacia distintos puntos de Suiza sin necesidad de alquilar automóvil. Pero existe una buena razón para no marcharse inmediatamente. La ciudad se extiende alrededor del lago de Zúrich y combina barrios históricos, museos, restaurantes y una red de transporte público que facilita recorrerla sin convertir cada desplazamiento en una pequeña expedición. La oficina oficial de turismo de Zúrich recomienda explorar el casco antiguo, el lago y diferentes barrios de la ciudad mediante su red de trenes, tranvías y embarcaciones. Fuente: https:// www. zuerich. com / en Uno o dos días permiten cambiar de ritmo después del vuelo. Después comienza el verdadero ascenso. HACIA LOS ALPES Desde Zúrich, la red ferroviaria suiza permite continuar hacia el cantón de los Grisones. El paisaje cambia progresivamente. Las ciudades se vuelven pequeñas. Las montañas crecen. Los túneles aparecen. Los valles se estrechan. Viajar por Suiza en tren tiene una particularidad: muchas conexiones que parecen simples desplazamientos forman parte de una experiencia paisajística mucho mayor. La red de Swiss Travel System integra trenes, autobuses y barcos y permite conectar ciudades con regiones alpinas y numerosas rutas panorámicas. Para esta ruta, el objetivo puede ser St. Moritz. No necesariamente para convertirlo en destino final. Sino porque desde aquí comienza uno de los trayectos ferroviarios más extraordinarios de Europa.