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VIAJES INCREÍBLES porada tradicionalmente más popular la mejor temporada para visitar un lugar? No siempre. Las temperaturas extremas pueden convertir recorridos urbanos, actividades al aire libre o visitas a sitios arqueológicos en experiencias mucho más exigentes. Al mismo tiempo, determinadas temporadas intermedias— los llamados shoulder seasons— pueden ofrecer temperaturas más moderadas y un ritmo distinto. La sostenibilidad empieza así a cruzarse con algo profundamente práctico: el confort del viajero. Fuente: OECD Tourism Trends and Policies 2026
DE VISITANTE A INVITADO
El problema de la saturación turística no se resuelve simplemente cambiando una fotografía famosa por otra menos conocida. Mandar grandes cantidades de visitantes hacia el siguiente lugar“ secreto” puede reproducir exactamente el mismo fenómeno. La discusión internacional comienza por eso a desplazarse del simple crecimiento turístico hacia la gestión del destino. En julio de 2026, el World Travel & Tourism Council presentó siete principios de destination stewardship, un enfoque que propone planear el crecimiento turístico considerando simultáneamente a visitantes, empresas y residentes, con colaboración comunitaria y decisiones sustentadas en evidencia. Para quien viaja, esa transformación puede parecer abstracta, pero tiene consecuencias muy concretas. Elegir negocios locales, respetar restricciones de acceso, evitar zonas naturales sobrecargadas, reservar experiencias con grupos reducidos, permanecer más tiempo en un destino en lugar de acumular paradas y conocer las reglas de conservación antes de llegar son decisiones pequeñas que cambian la manera de ocupar temporalmente un lugar. La diferencia está en dejar de pensar el destino como escenario y comenzar a entenderlo como un territorio habitado. Fuente: WTTC— Destination Stewardship: Creating Value for All
MÉXICO TAMBIÉN SE PREGUNTA CÓMO CRECER
La conversación tiene especial relevancia para México, donde el turismo convive con ecosistemas costeros, ciudades patrimoniales, comunidades rurales, áreas naturales protegidas y destinos cuya infraestructura enfrenta presiones cada vez mayores. En julio de 2026, las secretarías de Turismo y de Medio Ambiente y Recursos Naturales presentaron un Decálogo para la Inversión Turística Sustentable, planteando que el crecimiento turístico debe vincularse con empleo, desarrollo regional y protección del patrimonio natural y cultural. México también cuenta con estudios de vulnerabilidad climática en destinos turísticos y programas de adaptación que reconocen que preservar la actividad turística depende, en buena medida, de preservar aquello que hace posible viajar: playas, selvas, arrecifes, agua, infraestructura y comunidades funcionales. Para el viajero mexicano esto abre una oportunidad interesante. Viajar responsablemente no significa renunciar a los destinos populares, sino preguntarse cuándo visitarlos, cómo recorrerlos y cuánto de nuestra experiencia puede permanecer realmente en la economía y la cultura del lugar.
Fuente: SECTUR— Decálogo para la Inversión Turística Sustentable Fuente: SECTUR— Ordenamiento Turístico Sustentable
EL LUJO DE ENCONTRAR OTRO RITMO
Tal vez uno de los cambios más atractivos del turismo sostenible sea que muchas de sus mejores prácticas también pueden mejorar el viaje. Menos filas. Menos prisa. Más tiempo. Un mercado que vuelve a sentirse como mercado y no únicamente como escenario fotográfico. Una playa recorrida temprano. Una ciudad experimentada durante una estación que rara vez aparece en sus postales. Un restaurante donde todavía es posible escuchar las conversaciones de la mesa vecina. Un sendero que conserva algo de silencio. Viajar fuera de los momentos de mayor presión no resolverá por sí solo los desafíos ambientales y sociales del turismo. Pero sí introduce una manera diferente de mirar el mapa. Quizá el futuro de los grandes viajes no consista únicamente en preguntarnos a dónde queremos ir, sino también cuándo nuestra presencia puede convivir mejor con el lugar al que llegamos.