VIAJES INCREÍBLES 33
Perder el equipaje siempre ha sido uno de los grandes temores del viajero.
A hora
, pequeños rastreadores, redes de localización y sistemas conectados con aerolíneas están cambiando la experiencia: una maleta puede desaparecer de nuestra vista sin desaparecer necesariamente del mapa. La banda sigue girando. Aparecen las últimas maletas. Una familia recoge dos enormes maletones, alguien reconoce su mochila negra y poco a poco los pasajeros abandonan la sala. Hasta que la cinta queda vacía. Nuestra maleta no está. Durante años, ese momento significaba acercarse al mostrador, enseñar el comprobante de equipaje y tratar de describir una pieza que probablemente se parecía a otras cien: mediana, rígida, oscura, con una cinta alrededor del asa. Hoy existe otra posibilidad. Sacar el teléfono. Y descubrir que mientras nosotros aterrizamos en Madrid, nuestra maleta todavía aparece en París.
MILLONES DE MALETAS SIGUEN TOMANDO EL VUELO EQUIVOCADO
La tecnología ha conseguido reducir considerablemente los problemas con el equipaje, pero todavía está lejos de eliminarlos. En 2025 viajaron alrededor de 5,000 millones de pasajeros y aproximadamente 24 millones de maletas fueron gestionadas incorrectamente, según el Baggage IT Insights 2026 de SITA. La tasa de incidencias disminuyó 23 % frente al año anterior y se situó por debajo de los niveles prepandemia, pero el costo para la industria continuó siendo enorme: unos 6,300 millones de dólares anuales.
La buena noticia es que una maleta demorada no suele significar una maleta perdida para siempre. IATA señala que globalmente alrededor del 99.5 % del equipaje llega con el pasajero y que la mayoría de las piezas que presentan incidencias son devueltas dentro de las siguientes 48 horas. La diferencia es que ahora el pasajero también puede tener una pequeña ventana hacia lo que está ocurriendo.
UNA SEÑAL DENTRO DE LA MALETA
Los rastreadores personales han cambiado una escena que antes dependía casi completamente de la información disponible para la aerolínea. Dispositivos compatibles con redes como Apple Find My o Google Find Hub permiten que el propietario consulte la ubicación aproximada de un objeto desde su teléfono. Y su incorporación al ecosistema del equipaje aéreo está avanzando: IATA reconoce que un número creciente de pasajeros utiliza rastreadores Bluetooth personales y señala que sus datos pueden complementar los sistemas operativos de seguimiento de las aerolíneas. Pero aquí conviene aclarar uno de los principales malentendidos. Un pequeño rastreador Bluetooth no es necesariamente un GPS transmitiendo permanentemente su posición desde cualquier lugar del planeta.