VIAJES INCREÍBLES 21
IÉN
ÑO
C uando termina el verano, México no se apaga: cambia de escenario. Los bosques recuperan protagonismo, las montañas invitan a caminar y algunas ciudades viven uno de sus momentos culturales más intensos. Octubre demuestra que el otoño mexicano no tiene una sola postal. México no tiene un solo otoño. En algunos lugares se reconoce en el aire más fresco de la montaña. En otros llega acompañado de música, cine y calles que permanecen despiertas hasta tarde. Más al sur, el calor continúa y las antiguas murallas siguen mirando hacia el Golfo como hace siglos. Aquí, octubre no necesariamente pinta todo de naranja y rojo. Su transformación puede ser mucho más discreta: cambia la temperatura del camino, el ritmo de las ciudades y las razones que tenemos para hacer una maleta.
Hacia el centro del país, la Sierra Gorda de Querétaro abre un paisaje de montañas, bosques, misiones y pequeños poblados que cambia conforme aumenta la altitud.