14
VIAJES INCREÍBLES de turismo regenerativo, sin embargo, ha comenzado a utilizarse para describir una aspiración adicional: que la actividad turística contribuya activamente a mejorar la salud de los lugares donde ocurre. El Global Sustainable Tourism Council advierte que no existe una frontera tan sencilla entre ambos conceptos, pues el turismo sostenible también busca aumentar impactos positivos y no únicamente reducir los negativos. La diferencia puede parecer semántica hasta que se observa sobre el terreno. Restaurar hábitats, proteger especies, fortalecer cadenas de suministro locales o financiar acciones de conservación son formas concretas de trasladar la conversación de las buenas intenciones hacia resultados observables. La Nature Positive Tourism Partnership— integrada por WTTC, ONU Turismo y World Sustainable Hospitality Alliance— ha desarrollado precisamente herramientas para que empresas y destinos identifiquen dónde pueden apoyar la protección y restauración de la naturaleza.
CUANDO EL PAISAJE DEJA DE SER DECORADO
Para el viajero, esta transformación puede comenzar con algo tan sencillo como entender qué sostiene la experiencia que está disfrutando. Un arrecife no es solamente el fondo de una fotografía submarina. Un bosque no es únicamente un escenario para caminar. Una comunidad no es parte de la ambientación de una excursión. Son sistemas vivos, sociales y económicos que existían antes de nuestra llegada y continuarán después de nuestra partida. La iniciativa Nature Positive Travel & Tourism parte precisamente de esa relación. El WTTC señala que una gran proporción de la actividad turística depende directamente de la naturaleza y plantea acciones que van desde comprender los impactos de las operaciones hasta invertir en conservación, proteger el bienestar animal y fortalecer cadenas de suministro responsables. Eso cambia también la manera de mirar una experiencia turística. La pregunta deja de ser únicamente cuánto cuesta, cuánto dura o qué incluye. También importa saber quién la opera, dónde permanece el dinero y qué relación existe entre la actividad turística y el territorio.
MÉXICO: EL VIAJE TAMBIÉN PUEDE QUEDARSE EN LA COMUNIDAD
En México esta conversación adquiere una dimensión particular. En marzo de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto que declaró de interés público al turismo comunitario. El documento define esta modalidad como aquella gestionada por las propias comunidades locales, cuyos integrantes participan en la generación, gestión y promoción de las actividades turísticas e incorporan su identidad cultural, gastronomía, patrimonio natural y biocultural y formas de vida. Durante 2026, Fonatur también ha trabajado en una estrategia de Destinos de Turismo Comunitario en la que se plantea que la propiedad de los bienes y la prestación de servicios recaigan directamente en las comunidades. Entre los primeros territorios considerados se encuentran Maya Ka’ an, en Quintana Roo; Camino del Mayab, en Yucatán; y Pueblos Mancomunados, en Oaxaca. Más allá de añadir nuevos puntos al mapa turístico, el modelo propone algo relevante: que quienes habitan el territorio tengan un papel central en la experiencia y en los beneficios que genera. Para el viajero, esto puede traducirse en decisiones bastante concretas: contratar guías de la comunidad, elegir experiencias administradas localmente, consumir productos de la región, conocer previamente las reglas de conservación de un área natural y preguntar qué parte de lo pagado permanece en el lugar. No significa convertir cada viaje en voluntariado ni asumir que cualquier actividad etiquetada como“ verde”,“ eco” o“ regenerativa” produce automáticamente un beneficio. Precisamente porque el término regenerativo todavía carece de un estándar universal específico, conviene mirar más allá de las palabras y buscar resultados verificables: qué se está restaurando, cómo se mide, quién participa y quién recibe los beneficios.
OCTUBRE PONE LA CONVERSACIÓN SOBRE LA MESA
La discusión tendrá además un punto de encuentro cercano. Los días 7 y 8 de octubre de 2026, Riviera Maya será sede del EarthCheck Inner Circle Forum, un encuentro enfocado en turismo sostenible que reunirá a representantes del sector, responsables de políticas y especialistas para analizar desafíos de los destinos y formas prácticas de integrar la sostenibilidad en las decisiones cotidianas de la actividad turística. Que esta conversación ocurra en el Caribe mexicano resulta especialmente pertinente. Aquí, como en muchos de los destinos más visitados del planeta, buena parte de la experiencia depende de aquello que no puede fabricarse: playas, selvas, cenotes, fauna, cultura, comunidades y paisajes.
ANTES DE RESERVAR
Tal vez viajar para devolver comience mucho antes de hacer la maleta. Al elegir una experiencia podemos preguntarnos quién la administra, si existen acciones concretas de conservación, cómo participa la comunidad y si los beneficios ambientales o sociales que se anuncian pueden comprobarse. No hace falta que cada viaje transforme un ecosistema. Tampoco que el viajero cargue con la responsabilidad completa de resolver problemas que corresponden también a empresas, gobiernos y destinos. Pero sí podemos mirar de otra manera aquello que consumimos cuando viajamos. Porque quizá una de las experiencias más valiosas del futuro no sea únicamente llegar a un lugar extraordinario, fotografiarlo y continuar hacia el siguiente. Será comprender qué hace posible que ese lugar siga existiendo y elegir, cuando sea posible, experiencias que contribuyan a conservarlo.