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VIAJES INCREÍBLES
DEL ESTADIO HASTA CANADÁ
En Canadá, el fútbol se encuentra con lo extraordinario. Hay viajes que comienzan con un motivo claro, un partido, una ciudad y terminan transformándose en algo mucho más extraordinario.
Llegas a Toronto por el fútbol, pero al recorrerla entiendes que es mucho más que una sede de la Copa de fútbol, es el inicio de un viaje que combina la energía urbana con la posibilidad de descubrir otros entornos completamente distintos. Moverte desde aquí es sencillo, a sólo 1.5 horas en coche hacia el sur desde Toronto, el paisaje cambia al llegar a Niágara. Ahí, las Cataratas del Niágara se sienten desde el primer momento: el sonido del agua, la fuerza de su caída y la bruma que se eleva crean una experiencia imposible de ignorar. Es el tipo de lugar que suma emoción al viaje. Puedes sobrevolarlas en helicóptero para dimensionar desde el aire cómo fluye cerca de una quinta parte del agua dulce del planeta, o recorrerlas en tirolesa a lo largo de 671 metros, alcanzando velocidades de hasta 64 km / h. Y cuando te alejas unos minutos de ese espectáculo natural, el ritmo se transforma. La región de Niagara se abre entre colinas cubiertas por más de 50 viñedos, donde se produce el reconocido icewine canadiense, elaborado con uvas congeladas en la vid. Una parada en Peller Estates Winery te permite cerrar la experiencia con una degustación perfecta para seguir celebrando, incluso fuera del estadio. Hacia el norte de Toronto, el trayecto rumbo a Muskoka toma poco más de dos horas en coche y el entorno se transforma en un paisaje de lagos y bosques. Ahí puedes recorrer campos de arándanos en Muskoka Lakes Farm & Winery, subir a un tren histórico en Muskoka Heritage Place, navegar a bordo del barco histórico de vapor Wanda III o adentrarte al Parque Provincial Algonquin, con más de 7,500 km ² de bosques y lagos, perfecto para caminar entre senderos naturales y observar fauna como alces, lobos y castores. También puedes sobrevolar la región en hidroavión, siguiendo desde el aire la red de lagos y aterrizando sobre el agua al atardecer para cerrar el día con una vista completamente distinta.