Veridis Music Mayo 2013 Mayo 2013 | Page 70

Concierto

pieza pesada, oscura y una de las más complicadas de digerir, el público estaba platicando y no le importó la profundidad de la canción. Para Desintegration la misma historia, 8 minutos de murmullos de fondo de parte de un público que ya empezaba a enumerar los éxitos que le faltaba a la banda por tocar.

Si bien algunos se empezaban a notar desesperados por no conocer todas las canciones, la banda todavía no estaba lista para dar todos sus éxitos de corrido; regresaron de un tercer encore con Cold, ¿saben lo difícil que es escuchar esta canción en vivo? La canción es sencillamente potente. The Hanging Garden marcó pauta para una serie de canciones ya más conocidas en donde nuestros cuerpos comenzaron a menearse para darle la bienvenida a esta faceta más pop y bailable de The Cure. Continuó Fascination Street para darle fin al encore que terminó con Primary combinación ideal que nos puso a tono para lo que estaba a punto de suceder.

Después de un par de minutos, en los que aprovechamos para expresar nuestra sorpresa y deleite ante la calidad de concierto, Robert Smith y compañía regresaron al escenario con Dressing Up y al finalizar esta, otro momento épico que inundó el Foro Sol con las melodías alegres que caracterizan a Love Cats, una pieza bailable que no dejó a ninguna persona en silencio: todos tarareábamos al unísono. Caterpillar continuó con esta vibra que logró hacernos olvidar que llevábamos 3 horas y media parados para sólo poner atención a un Robert Smith bailando y una banda que desempeñaba las canciones a la perfección. Close To Me me trajo a la mente aquella imagen del armario cayendo por el barranco. Hot Hot Hot!!! hizo del estadio una fiesta: luces rojas y amarillas, visuales en repetición y The Cure dando todo de ellos mismos, recreando aquella época de un Robert Smith con el cabello corto, con una carrera ascendente y sonando en las discotecas de todo el mundo, en los cada vez más lejanos 90. Let’s Go To Bed siguió con esta pauta, no hay demasiado que decir, The Cure nos tenía en sus manos cantando y bailando, no había más.

La banda se retiró por unos momentos dejando a un Robert Smith solo en el escenario, sin visuales, sin humo, sin iluminación, solo él y su guitarra. Iluminados por un reflector dieron inicio a Three Imaginary Boys de su álbum debut de 1979. Hasta donde íbamos el setlist era bastante parecido al del resto de los países de la gira latinoamericana pero esto era especial, no había sucedido. Smith se desgarra con esta canción, la gente aplaudía al ritmo, las pantallas laterales permitían ver las expresiones de Robert. A esta hora de la noche el maquillaje negro de sus ojos comenzaba a verse gris. Una pausa de un par de segundos y Fire In Cairo dio inicio en el mismo formato, los aplausos aumentaron de velocidad y no dejaron de sonar, mucho menos cuando Simon Gallup, Jason Cooper, Roger O’Donnell y Reeves Gabrels regresaron entre las penumbras y sin advertir Boys Don’t Cry ya estaba sonando. Nos volvimos locos, no hay más palabras para describirlo, The Cure escribió que los chicos no lloran pero las lagrimas ya se hacían presentes entre algunos de los asistentes, ya usábamos energía de reserva.

10:15 Saturday Night indicó el final del concierto. No quedaba mucho que hacer más que saltar y seguir saltando, ver los vasos volar y dejarte llevar por el sonido de la guitarra. Los vasos en el aire aumentaron su volumen con una versión más acelerada y estridente de Killing An Arab que colocó sudor en la frente de los integrantes de The Cure y en la de todos nosotros. Ya no cantábamos, más bien gritábamos la letra con el fondo de un escenario iluminado de blanco y un pequeño slam delante.