Veridis Music Mayo 2013 Mayo 2013 | Page 67

Con seis años de ausencia en nuestro país el Foro Sol se había pintado de gris gracias a un cielo parcialmente nublado y que por algunos segundos arrojó unas gotas haciendo que los vendedores de capitas de plástico salieran al acecho. Tembló y la verdad es que poco importo, nadie corrió ni se movió de sus lugares ya que pocos minutos después The Cure estaría pisando escenario mexicano por cuarta vez.

Luces tenues, mucho humo y una gigantesca pantalla empezaron a funcionar para de pronto enmarcar a Robert Smith. Es curioso lo que pasa con este ícono de la música, sabemos que tiene una excelente voz y que es fundador de uno de los grupos más influyentes sobre la faz de la Tierra, pero tiene la particularidad de parecer inalcanzable y ser totalmente reconocible. Los gritos de la audiencia no se hicieron esperar de solo ver la silueta de Robert Smith, todavía no agarraba su guitarra pero ya nos tenía en el bolsillo sólo con su imagen. Esa silueta ha cambiado, ahora es regordete y con un rostro arrugado, el cabello sigue alborotado pero percudido, el labial rojo y la sombra negra sobre sus ojos intacta como siempre. Todo esto perdería importancia a los pocos segundos cuando el estridente ruido de Tape enmudeció, para continuar con Open.

High y The End Of The World fueron las que continuaron con la presentación, seguida de Love Song, un hit que funcionó sólo para emocionar un poco más. Para los fans, From The Edge Of The Deep Green Sea con todo y sus ocho minutos de duración deleitaron a los más conocedores, misma que dio pauta a Lullaby acompañada de un Robert Smith bailando con sus manos sobre los brazos imitando a una araña.

Simon Gallup se paseaba por todo el escenario y no cabe duda del porque Lullaby es una de las canciones más emblemáticas de la década de los 90.

De su repertorio perteneciente a la época de los 80, empezó a sonar A Forest con una introducción y salida alargadas bajo luces verdes y visuales de un bosque. La canción favorita de muchos sonó como nunca antes, la voz fue perfecta, el bajo aún más, las percusiones huecas y la guitarra silenciosa; todo avanzó como debía, no hubo errores. La mirada perdida de Robert Smith se transformó en una más alegre para interpretar Mint Car y encontrarnos con un The Cure positivo, contrastante al que estaba hace pocos minutos. It Doesn’t Matter If We All Die es la primera línea de One Hundred Years que nos llevó a épocas más oscuras y de letras fuertes. Continuó End y el primer encore comenzó.

Las piernas ya empezaban a doler y mucha gente fue a tomar asiento en la cancha del Foro Sol. Lo que no sabían es que íban justo en la canción 25, el concierto apenas iba por la mitad.

Tras el encore y un intento fallido por cantarle las mañanitas a Smith, una estridente guitarra marcó el inicio de The Kiss. Labios rojos se dibujaron en la pantalla del escenario para ir cambiado de color hasta llegar a un blanco y negro; la potencia de esta canción es inigualable, lástima que para este punto algunos se empezaban a retirar. Un caleidoscopio era el fondo para If Only Tonight We Could Sleep, un tanto psicodélica, un tanto oscura, una canción que te puede llevar por un viaje a otros espacios. Fight fue la indicada para terminar con esta primera parte que se empezaba a perfilar como una tanda de canciones pertenecientes a una de las etapas más oscuras de The Cure.

Al poco tiempo la banda estaba de vuelta: más humo, luces moradas y blancas ambientaron una escena un tanto celestial, a mi gusto uno de los mejores momentos del concierto estaba por empezar. Robert Smith se estaba paseando de lado a lado del escenario observándonos a nosotros: su público. Estrellas sobre la pantalla anunciaron Plainsong, si debiera de dar un ejemplo para definir una canción “sublime” sería esta, la letra, todo se reduce a la letra y a la atmosfera que crea, Plainsong es una canción que te hace sentir. The Same Deep Water As You es una pieza pesada, oscura y una de las más complicadas de digerir, el público estaba platicando y no le importó la profundidad de la canción. Para Desintegration la misma historia, 8 minutos de murmullos de fondo de parte de un público que ya empezaba a enumerar los éxitos que le faltaba a la banda por tocar.