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Los campamentos digitales son espacios para la integración, la diversión, la creatividad, compartir saberes, capacidades, actitudes y las ganas de hacer y conocer nuevas cosas, utilizando las más modernas herramientas que ofrece la tecnología; es un encuentro de oportunidades, poniendo de manifiesto, las experiencias personales.

En el segundo campamento de Antioquia digital, nos mostraron a todos los docentes acompañantes, la importancia de estar a la vanguardia del cambio.

Sí fue posible tener a 800 jóvenes reunidos en torno a un mismo objetivo, persiguiendo sueños, alcanzando metas, trazándose rutas, creando y disfrutando los espacios, viviendo los retos como desafíos personales, cargados de promesas, aventurándose en el novedoso y maravilloso universo de la tecnología.

Es ahí donde el rol del maestro juega un papel super importante: su inmersión en los medios y mediaciones de la informática y la robótica, en la creación de producción digital, en el uso y manejo de equipos inteligentes y en la pedagogización de las herramientas telemáticas y sus afines, convirtiéndose en el director de la orquesta, para los comienzos de dichos retos, pues luego los jóvenes se desenvuelven solos y logran su cometido.

El trabajo en equipo es lo más relevante, porque cada uno aporta sus habilidades, capacidades, conocimientos, creatividad, ingenio y hasta malicia; la competencia es sana; no hay espacio para la rivalidad y la colaboración es mutua, para obtener los resultados esperados. Es allí en donde se estimula su curiosidad, la creatividad y un sentido crítico y propositivo frente a su entorno.

No se necesitan instrumentos, ni insumos sofisticados para dar rienda suelta a la creatividad en la educación, basta tener las ganar de cambiar, e involucrarnos en lo que les gusta a los adolescentes; constantemente nos quejamos de los estudiantes que no prestan atención, nada le gusta, pero es que no exploramos sus gustos e intereses; su valoración por las nuevas tecnologías es lo que les demanda inmensa curiosidad. Es ahí donde tenemos que acertar, ayudándoles paso a paso, a construir conocimiento, para que ellos se encarguen del resto, y sí lograr nuestras pretensiones en términos de lectura de contextos para hacerles posible lo que se proponen.

En la valiosa experiencia del campamento digital, pude comprobar que tener 800 jóvenes en un mismo espacio, día y noche, no era difícil; la capacidad para asumir actitudes positivas, el respeto por el otro y por lo del otro, la escucha, la asunción de la norma, el cumplimiento de horarios, la entrega total y la disposición, ayudaron a manejar la convivencia, contribuyendo a un clima de comunicación, confianza y disciplina, dando rienda suelta a lo que más les gusta en el momento: el mundo tecnológico.

Nuestro reto como docentes es intentar meternos en el cuento de ellos y no sentir miedo por lo que se pueda experimentar en clase; estar a tono con los intereses de quienes son nuestra razón de ser: los “estudiantes” debe ser nuestro compromiso más inmediato.

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VENTANA XXI