Ven y Sígueme Septiembre 2020 - Page 13

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Hay que rezar por nuestros gobernantes

P . HERMENEGILDO PÉREZ BADILLO , M . SP . S .

Existen , en la Biblia , varias referencias en las que

Dios nos invita a orar por nuestros gobernantes . “ Ante todo , recomiendo que se hagan plegarias , oraciones , súplicas y acciones de gracias por todos los hombres ; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad , para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad ”. 1Tim 2 , 1-2
El pasado noviembre , el cardenal Carlos Aguiar Retes llamó a los mexicanos a orar por Latinoamérica y por sus gobernantes y señaló : “ Sí , urge que sigamos orando por nuestros pueblos , por todos los gobernantes , por las diversas instituciones y organismos que buscan el bien y la paz , y por las personas comunes , que deben construir patrias terrenas merecedoras de la patria sin fin ”.
Santo Tomás Moro nació , en Inglaterra , en 1478 . Fue canonizado , en 1935 , por el Papa Pío XI y nombrado santo patrono de los políticos , gobernantes y abogados , en 2002 , por San Juan Pablo II .
Este santo es ejemplo a seguir para los gobernantes de este tiempo y de los venideros ya que , con su vida , dio testimonio de que aún en los altos cargos de poder , se puede llegar al servicio y a la fidelidad del prójimo , que es el pueblo al que sirve , por amor a Dios .
Es responsabilidad nuestra , moral y espiritualmente hablando , orar e interceder por nuestros hermanos , que tienen algún cargo de alta responsabilidad social . Es por esto que no olvidemos en nuestras oraciones diarias rezar por el Papa , por nuestro cardenal , por los obispos , por nuestro párroco y , también , por nuestro presidente , nuestro alcalde y por todos nuestros hermanos que tienen algún cargo en el gobierno ; que el Señor les dé los dones necesarios para dirigir con paz y prosperidad a las personas que Él les encomendó .
María , Reina de la paz , te rogamos por los gobernantes del mundo .
“ El hombre no puede ser separado de Dios , ni la política de la moral .” Santo Tomás Moro
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