No sabía qué hacer ni qué pensar, al final salí corriendo del hospital. Le llamé a Santiago y no contestó. Hice lo primero que se me vino a la mente y me fui a tomar a un bar. Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal pero no podía parar. Era una copa tras otra. Después de un rato ya no sabía dónde estaba ni qué hora era. Algo en mi mente me dijo que me fuera a casa. Subí a mi auto y comenze a conducir, cuando
de pronto perdí el control y todo se tornó negro. Recordé a Santiago y nuestros momentos juntos. Recordé nuestro primer beso. Recordé cómo me hacía sentir su amor. Pero todo eso ya no existía. Era parte de mi pasado. Sentí un frío atroz y nada más.