Pobreza es no acceder
a un sistema de cuidados
en la primera infancia
Invertir en primera infancia es clave para disminuir la desigualdad, romper el ciclo interge-
neracional de la pobreza y promover mayor equidad en la distribución de tareas de cuidado
entre varones y mujeres. La ausencia de una política de cuidado de la primera infancia
afecta derechos básicos de la niñez y reproduce la desigualdad. En Argentina, solo 1 de cada
2 trabajadores tiene acceso a licencias por maternidad y paternidad, en un sistema desigual,
heterogéneo, que no contempla a todas las familias ni cubre todas las necesidades de cuida-
do y que refuerza estereotipos de género, sobrecargando a las mujeres.
Sólo el 21% de los chicos y chicas entre 0 y 3 años tiene acceso a servicios de educación y
cuidado y persisten importantes desafíos de calidad y de coordinación entre las distintas
ofertas destinadas a la primera infancia. Argentina invierte un 1,9% de su PBI en acciones
destinadas a la primera infancia (Ministerio de Hacienda, 2019) pero los desafíos pendientes
muestran que se requiere seguir priorizando
este grupo etario. Dado el carácter multidi-
Las niñas, niños y
adolescentes dicen:
“Si solo las mamás tienen
licencias, los papás no tienen
tiempo de estar con los chicos”.
“Las mamás son las que están
en las casas. Ya todos lo tienen
naturalizado y no está bueno”.
Niñas y adolescentes, iniciativa de
movilización social por licencias.
mensional de los desafíos de la primera in-
fancia, es necesario un abordaje integral que
tome en cuenta las dimensiones de salud,
nutrición, educación y cuidado, protección,
inclusión social y los retos de coordinación
que implican.
Por otro lado, es necesario avanzar hacia la
efectiva implementación de la Estrategia
Nacional de Primera Infancia, que ha sido
diseñada y lanzada entre 2018 y 2019 bajo
el liderazgo de la Secretaría Nacional de
Niñez, Adolescencia y Familia. Esto cons-
tituye un primer paso hacia un sistema
públlico de cuidados de calidad que debe