Por la calle brinca y corre
caballo de larga cola,
mientras juegan o dormitan
viejos soldados de Roma.
Medio monte de Minervas
abre sus brazos sin hojas (...)
EJEMPLOS
¡Abenámar. Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
(...)
¡Quién hubiera tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de San Juan! (...)
En París está doña Alda,
la esposa de don Roldán,
trescientas damas con ella
para bien la acompañar (...)
Que por mayo era, por mayo,
cuando los grandes calores,
cuando los enamorados
van servir a sus amores,
sino yo, triste mezquino,
que yago en estas prisiones,
que ni sé cuándo es de día
(...)
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