Desde pequeño siempre tuve el sueño de que de mayor le compraría una casa a mi madre, siempre y cuando termine mis estudios, pero con el paso del tiempo hasta llegar a la secundaria las cosas fueron cambiando. Siempre me había fijado en mi hermano mayor, como se vestía, la música que escuchaba, las novias que tenía, etc… Pero me empezó a gustar la calle, me gustaba estar con mis amigos del barrio, la gente conocida del barrio que me veía en la calle le decía a mi madre que andaba con malas amistades, que mis amistades robaban, fumaban, bebían etc…
Pero a mi me gustaba estar con esa gente, aunque yo nunca los seguía a robar o fumar ni nada de eso, pero me gustaba estar con ellos. Porque al estar con ellos veía la vida de otra forma, nunca había pensado que esa vida me llamase tanto la atención. Ellos siempre “vacilaban” y era…. ufff una risa estar ahí escuchando música, contando historias de gente que paraba antes ahí, los que se han ido, los que están presos o muertos… Decir “Tengo Gente” era importante incluso necesario para mí y siempre estaba con ellos, me gustaba parar con ellos, estar en el parque hasta tarde y bueno…pasando el tiempo fui conociendo más y más gente y más me encantaba pasar tiempo en la calle.
Hasta que un día me dijeron “Vamos a Ganar” y empecé a robar con ellos, estaba nervioso, pero como estaba borracho salió solo, como si no fuese la primera vez, me sentí como un capo por unos segundos, fue tan fácil como quitarle un caramelo a un niño, después de eso me sentí como más importante y más respetado dentro del combo. Decían:
- El Jimmy viene ganadote
- ¿Vamos a vacilar o qué?
- Sí de una -decía yo
Empecé robando un móvil y la cosa fue enganchándome, aunque sabes que está mal, pero en el momento de vender ese “móvil” y tener el dinero en la mano para “vacilar”, ese pensamiento se te esfuma completamente de la cabeza, de lo poderoso y seguro que me sentía.
Mi mamá siempre me decía que la calle era mala, a lo que yo le respondía “Es mi vida”, pero una madre siempre te da consejos por tu bien, pero hace unos meses que estuve detenido por primera vez, mi mente cambio un poco. Ya la cosa no era como antes, sentía más miedo al intentar hacerlo, ya pensaba las consecuencias, al sentir eso y al querer cambiar, cuando bajaba al parque sentía que ese poder y respeto lo estaba perdiendo, ya no me interesaba tanto ir a “ganar”, mis amigos lo notaron. Al verme privado de mi libertad ví claro el camino que debía tomar. Si en algún momento torcí mi camino hoy en día, haberme visto privado de lo más bonito de la vida, me doy cuenta de todo. No le desearía esta privación a nadie, pero de errores se aprende y ésto sólo es una pausa en mi camino. Ahora mi camino es terminar mis estudios y así con un poquito de suerte le agradeceré a mi madre por todo, por haberme dado una buena educación y que cuando tenga su casita que viva tranquila después de todos los disgustos que le he dado en estos años.
FAMILIA