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La niña que no sabía qué era la amistad
Había una vez una niña llamada Sofía a la que le gustaba mucho jugar con sus juguetes, pero no le gustaba prestarlos. Un día llegó una niña nueva al salón llamada Valentina, quien le pidió prestado un color, pero Sofía le dijo que no. Valentina se puso triste y se fue a jugar sola.
Después, Sofía vio que todos los niños jugaban juntos y ella estaba sola. La profesora le explicó que compartir nos ayuda a tener amigos. Entonces, Sofía fue donde Valentina y le preguntó si quería jugar con ella.
Valentina aceptó y las dos comenzaron a dibujar con los colores de Sofía. Ella se puso muy feliz porque ahora tenía una amiga. Desde ese día, Sofía aprendió que compartir es bonito y que los amigos juegan y se ayudan juntos.
Victoria Barón Bohórquez
Primero A
La semillita que dio vida
Había una vez una semillita muy pequeña que cayó en un lugar donde había mucha tierra. Un día comenzó a llover y la semillita recibió agua. Poco a poco empezó a crecer. Primero salió una pequeña raíz y después aparecieron sus primeras hojitas. La semillita estaba muy feliz porque cada día crecía un poquito más.
Después de varios días, la plantita se hizo más grande y le salieron muchas hojas. También aparecieron unas flores muy bonitas de diferentes colores. Las abejas y las mariposas comenzaron a visitar la planta para buscar su alimento. La plantita estaba muy contenta porque podía ayudar a estos pequeños animalitos y también hacía que el lugar se viera más bonito.
Pero lo más importante era que la plantita no solo había crecido para verse bonita, sino que dio vida a muchos seres vivos. Las abejas, las mariposas y otros animalitos podían encontrar allí alimento y refugio. Así, aquella pequeña semillita que un día parecía no tener importancia se convirtió en una planta llena de vida.
Ethan Clegg Rodríguez
Primero A