En una habitación, o incluso en una calle transitada, este sentimiento no me abandona,
me carcome lentamente, me hace sentir cansada, débil, insegura y hasta patética.
En las noches, en mi cama fría junto a la ventana,
vienen esos dardos una y otra vez: ¿por qué sigo aquí?, ¿cuál es mi propósito?
¿Por qué tenemos que amar por obligación?
Soy un ser trivial, pasajero y pequeño que solo quiere ser libre y ausentarse del mundo
… Y de sus cadenas frías y… Grises.
Ellas me permitieron sentir el sabor salado y tedioso de la soledad.
Pero… Aquí sigo con Ella, que es fiel: la Música, el Arte.
Ella me ha enseñado a estar conmigo misma, a comprenderme
y esto es hermoso.
Sé que nunca me abandonaría…
Y ni yo a ella: entonces sé que no estoy tan sola.
Así la vida es más más hermosa, más dulce, más llevadera.
Laura Sofia Rodríguez Almario
9B
CON EL CORAZóN ABIERTO
CON EL CORAZóN ABIERTO