Un Lugar Bachillerato 2020 Octubre 2020(clone)duplicado | Page 32

Fue en aquel viaje, recorriendo la inmensa gruta rocosa que encontré aquel manuscrito, mi primera reacción fue observar de cerca, la curiosidad viajaba por mis venas y la emoción movía mis articulaciones nerviosas. Toque la inmensa pared tallada y luciérnagas celestes empezaron a emanar desde las profundidades más recónditas de la caverna, al principio me asuste y aparte la mano de golpe, pero estas empezaron a hacer remolinos a su alrededor, sus luces iban y venían entre espirales vertiginosas, que me metieron en un bello trance giratorio. Lentamente y sin despegar la vista de mi objetivo, intenté coger una de aquellas luciérnagas, quería verla más de cerca, lo necesitaba. Con el brazo extendido, metí la mano en el remolino creciente de luces, el cual como respondiendo a un llamado sobrenatural, se volvió polvo ante un pequeño destello fugaz. Las pequeñas partículas empezaron a viajar en filas por mi brazo, luego por mi cuello y pecho, y pronto por todo mi cuerpo. Estaba muy asustada, pero también fascinada, quise quitarme un poco del polvo, pero este con una violenta reacción iluminó todo a su alrededor, e hizo retumbar las más oscuras profundidades de la cripta. Fue con ese destello, que sin aviso ni tiempo, caí dormida entre los brazos de Morfeo. Cuando desperté, primero me invadió el terror, pero este duró poco pues rápidamente dejó paso libre a una paz y complementación indescriptible. Me incorporé de entre el rocoso suelo de la caverna y eché un último vistazo a aquel manuscrito, que en su primer encuentro fue enigmático y desconcertante, pero que ahora entendía cual libro abierto. Con un ápice de nostalgia, pero con la certeza de que seguir el rumbo trazado era lo que debía hacer, me encamine a la salida de la cueva, dejando entre las rocas aquello, que hace poco fue todo lo que conocía y comprendía. El fulgor de la luna me levantó la mirada acongojada una última vez, y me otorgó el valor que me faltaba para saltar de una vez por todas. Vi la tierra caer en cámara lenta, y al agua cristalina materializarse abajo de mis pies. Pensé antes de caer en mi familia, en mis amigos, en mi mascota, en las cosas que quería hacer, a los lugares que deseaba viajar, pero por encima de todo, pensé en la vida.

El mundo y la existencia, siendo alimentados cada siglo por un alma, una que debía despedirse de todo lo que amaba para que otros pudieran disfrutar lo que a ésta se le fue arrebatada. Recordé mi cara sobre la rocosa cueva, fría y mortífera, pero aun así, con la certeza plasmada en el rostro de que estaba lista para ser la nueva forjadora. Le otorgue un último recuerdo a mi familia y como hubiera deseado haber podido darles un adiós más, haber abrazado a mi gato una vez más, haber hecho mis locuras una vez más, y haber tenido un momento más, para ser consciente de lo que significa vivir.

Amelie Altamiranda

VOLANDO CON LA IMAGINACION