César: Fundación Colegio UIS me ha enseñado el valor de la perseverancia y la paciencia, los cuales han sido clave durante estos últimos años de universidad. Como anécdota, cuando entré a la Orquesta Sinfónica FCUIS, la mayoría de sus integrantes tenían varios años de experiencia en sus respectivos instrumentos. En mi caso, nunca había tocado un instrumento de viento, tampoco sabía leer muy bien un pentagrama y menos en clave de Fa, que es la clave musical para la tuba y la mayoría de instrumentos brass. Tuve que aprender desde 0 el instrumento, con la ayuda de mis profesores Camilo, Ariel y Juan Carlos, a una edad relativamente tardía, pues en ese entonces tenía 15 años. Era un esfuerzo muy particular, pues sabía muy bien que mi estancia en la Orquesta, solo duraría poco más de un año, después de todo me graduaría al año siguiente. Además, sabía que undécimo grado iba a mantenerme ocupado, pues en ese año se presentan las pruebas ICFES requeridas para ingresar a la universidad, además de que constantemente se realizaban actividades para recolectar dinero para nuestra fiesta de promoción. Varios de mis mejores amigos actualmente, surgieron de ese esfuerzo, y definitivamente la integración que viví tanto en la Orquesta Sinfónica como con mis compañeros de promoción, son experiencias que son irrepetibles.
Para mí, es definitivamente un dulce conjunto de recuerdos, que se mezcla con una lección que es trascendental a mi parecer para la vida: a veces hacemos grandes esfuerzos, muy demandantes realmente, para que tal vez, al final, podamos disfrutar de un corto tiempo reconfortante, unos días, unos meses quizás, pero que, sin lugar a dudas, colorean nuestra memoria y nuestra forma de ser y actuar. Los momentos de cada presente que vivimos, debido al paso impasible del tiempo, serán parte del pasado cada vez y de forma cíclica hasta el día de nuestro fin. Como egresado del colegio, puedo decir que, en el colegio cada día nos construimos los unos a los otros con nuestros compañeros y, en cuestión de unos cuantos meses después de haberse uno graduado, todo habrá cambiado y será diferente, pero una parte de mí, que quiero y trato de cuidar y proteger, es y siempre será Fundación Colegio UIS.
¡FELICES 50 AÑOS FCUIS!
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