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VOLANDO CON

LA IMAGINACIÓN

Joaquín Andrés Silva Ayala / Segundo A Mariana Baza Figuero / Segundo A

Ignacio que no quería ir al gimnasio

Había una vez un Flork que se llamaba Ignacio. Los Flork son unos dibujos con brazos largos y manos con forma de patas de gallina, blancos y por los lados negros.
Ignacio se negaba ir al gimnasio para bajar la barriga, entonces, todas las noches decía en voz alta:
-San Ignacio, San Ignacio, que me baje la barriga sin ir al gimnasio.
Un día vio por televisión a un científico que decía que los flork que pesen más de 100 kilos sufrían de una enfermedad que los hacía cambiar de forma porque con el tiempo dejaban de comer y perdían el deseo por los alimentos. Flork se asustó mucho ya que pesaba 200 kilos y lo que más disfrutaba era comer, especialmente, la comida frita, hamburguesas, perros calientes, arroz, papas fritas y todos los postres con bastante chocolate y las gaseosas grandes. Un día, Ignacio se enfermó, le salieron por todo su cuerpo unos brotes raros, que le picaban y le dolían mucho, desde ese día aprendió a cuidarse, cambió sus hábitos alimenticios ya que lo más que deseaba era seguir viajando, divertirse con todos sus amigos y ser el mejor artista del mundo. Flork aprendió la lección y nunca más se enfermó. Este cuento se acabó.
Pablo José Fernández Bolívar / Segundo A

Matías, Mateo en un parque de diversiones

El tesoro de los Mayas

Había una vez, en una hermosa casa, vivían dos niños con sus padres. Cloe y Alex eran dos niños muy activos, curiosos y de gran imaginación. Alex era muy desobediente, hasta un día se cayó por las escaleras, todo por hacer caso omiso a las advertencias que la mamá le había hecho de tener cuidado, por otro lado, Cloe, hacía caso.
Un día Alex escuchó por las noticias que en Cancún había un tesoro maya, Los papás de Alex querían ir y al igual que Alex, quien estaba muy emocionado, empacaron maletas para dar inicio a una gran aventura. Cloe también viajó con ellos.
Al llegar al hotel Alex y Cloe llevaban una botella muy grande, cada uno, y muchas cosas que les ayudaría en la búsqueda del tesoro. Alex llevaba un mapa y Cloe las mochilas. Primero se toparon con una cueva de murciélagos de sangre caliente, ellos se salvaron de ser mordidos, pero igual tenían miedo, salieron corriendo de la cueva y se toparon con dos acertijos, uno de gimnasia y otro de futbol. Cloe los resolvió fácil y rápido y Alex también, salieron de allí y ya casi llegaban. El último acertijo era una oración y se prometieron que harían siempre todo juntos. Al llegar a la pirámide, en la puerta, había un baile maya que ellos lo superaron, así cogieron el diamante y corriendo salieron de allí. Al llegar al hotel, ya era de noche, se miraron, rieron, se pusieron el pijama, se durmieron felices por la aventura que habían tenido … cuando despertaron … vivieron felices por siempre. Fin.
Una mañana muy cálida, unos niños llamados Matías y Mateo tenían un deseo: querían ir a un parque de diversiones que se llamaba“ Mundo de aventuras”, era el más grande del mundo y sobre un cartón dibujaron el parque y escribieron grande y con varios colores: Matías y yo deseamos ir al parque mundo aventuras. Se idearon un plan para recoger dinero y así ahorrar para cuando fueran poder disfrutar de todo el parque, tomar muchas fotos y recordar ese día para siempre. El tiempo pasó y un día la mamá les dijo que les tenía una gran sorpresa: nos vamos al parque de diversiones. Los dos niños emocionados gritaron preguntando a su mamá a ¿ mundo aventuras?
Cuando llegaron estaba lleno, pero a ellos no les importó … se subieron a casi todas las diversiones, les faltaban los más chéveres … corrieron … corrieron, pero fue muy tarde, todo estaba cerrado.
Al día siguiente, muy temprano, fueron de nuevo al parque muy emocionados había muy poca gente y tenían el parque para ellos, jugaron, se rieron, se divirtieron y se tomaron fotos todo el día.
Se fueron felices y agotados. Ese día fue el mejor de Mateo y Matías.
Veinticinco años después, ellos ya tenían familia y a sus hijos les emocionaba cada vez que los llevaban … eran felices como ellos … sus papás, Matías y Mateo. Fin
Santiago Corredor Acevedo / Segundo A

Los perritos y la justicia

Había una vez un perrito llamado Santi y su mejor amigo Abraham, quienes todos los días salían a jugar futbol cerca a su casa, en un barrio, en Brasil.
En una mañana, en Brasil, mientras los perritos estaban jugando tranquilos apareció de la nada un ladrón muy peligroso llamado Roca Garden y los secuestró en una bolsa de harina. Su plan era involucrarlos como ladrones de un robo que haría a la juguetería.
A la mañana siguiente hizo el robo a la juguetería y el pícaro ladrón se puso la ropa de los perritos, los amarró a una piedra donde los atrapó la policía y fueron llevados ante un juez.
Finalmente, los perritos dijeron toda la verdad y en las cámaras de seguridad de la juguetería apareció el ladrón que fue llevado a prisión, los perritos quedaron libres y así la justicia actúo.