Un Lugar 2025 primaria 2025 | Page 19

VOLANDO CON

LA IMAGINACIÓN

Sebastián aprendió la lección.

Diego Alejandro Oróstegui Ortíz Segundo B
Un día, un gato muy creído llamado Sebastián, iba presumiendo sobre cómo caía, ¡ Miren siempre caigo en cuatro patas no como tú!… les decía a sus amigos.
Ellos vivían en la ciudad de Gatimiau, allí cada año hacían un concurso sobre caídas de gato, cada año el equipo que ganaba era el de Sebastián. Faltaba un mes para el concurso y todos los gatos estaban listos para competir y apoyar a su favorito menos al equipo de Sebastián, porque él era un gato muy egoísta y por eso lo habían echado del equipo.
Sebastián estaba furioso, destruyó todo lo que pudo hasta que se dio cuenta que el problema era que su confianza le traía consecuencias negativas, pero a él no le interesaba, era muy confiado y egoísta, él se creía el mejor y lo era, pero de una forma muy incorrecta; debido a este incidente Sebastián no participó en el concurso anual de Gatimiau.
Pero ese año él salió en el periódico y en la televisión, como ejemplo para las nuevas generaciones de gatos, ya que reflexiono y cambio su forma de ser, aprendió a no ser codicioso y a compartir con los demás gatos, y entendió que ser bueno, respetuoso y amable hace que nunca este solo.

Un villano que conoció la amistad

Samuel Jiménez Guiza Segundo B
Antonella Moreno Castillo Segundo B
¡ Hola soy Samuel! estoy en una lancha con mis amigos Juanchi y Juanca vamos a explorar la selva Amazónica.
Íbamos en la lancha hablando, pero en medio del camino la lancha se empezó a hundir y antes de que se hundiera tiré un salvavidas de la lancha, pero Juanchis y Juanca se habían desmayado y tuve que llevarlos así, a los dos a la selva amazónica.
Cuando despertaron ya tenía una casa, pasaron los días y todos nos habíamos adaptado al ambiente, hasta que decidimos irnos, íbamos caminando tranquilamente cuando apareció un científico loco que atrapó a Juanchis, pero cuando íbamos a quitarle a Juanchis él nos tiro una porción de espinas al piso, por suerte Juanca tenía una antorcha, para prender el fuego y me ayudó a quitar las espinas.
Buscando ayuda, encontré un tucán, y con el rescatamos a Juan, cuando el científico loco nos alcanzó le dije que eso estaba mal y él se disculpó con nosotros, nos despedimos y se quedó en la selva amazónica.

El niño envidioso y brusco

Un día en la escuela un niño envidioso y brusco, cuando su profesora le dijo: Pedro otra vez le pegaste a un compañero y voy a tener que citar a tu mamá. Pedro pensó: no me interesa, que la llamen, siguió su camino.
Luego en clase …-Roberto un compañero se acercó y le dijo: Pedro ¿ me prestas por favor un sacapuntas, que no tengo?
-Pedro le contestó: no es mi problema, no te lo voy a prestar. Roberto se fue triste a pedírselo a otro compañero.
A la mañana siguiente su mamá lo regañó y le dijo: Pedro no es la primera vez que le pegas a un compañero ¿ A qué compañero le pegaste? Él respondió: le pegué a Luis.
Al pasar los días Pedro, se hacía más y más brusco, hasta que un día su profesora se cansó de lo brusco y envidioso que era, y le hizo un llamado de atención.
El problema fue tan grande, que se tuvo que retirar del colegio, en ese momento Pedro se dio cuenta que ya era demasiado tarde y aprendió que no debía ser brusco y envidioso, que era mejor ser buen amigo y divertirse en el colegio.

Un picnic en el Amazonas

Por la mañana fui al Amazonas montado en Fortunato un lindo pelicano, llevé bocadillos para no aguantar hambre, cuando llegamos allí, nos ayudaron a organizar la comida que trajimos para el compartir, invitamos a varios animales: Tomás el pájaro mochilero, Alberto el tente, el ocelote y victoria la niña valiente de la tribu.
Juan Eduardo Reyes Grimaldos Segundo B
Todos estábamos disfrutando del picnic cuando de repente, los micos empezaron a lanzar la comida a todos lados, corrimos hacía otro lugar rápidamente y construimos una capa de metal alrededor de nosotros y de nuestro compartir.
Los monos tiraron comida y ramas a la capa de metal, pero nada pasó, entonces Victoria se acordó de como los cazadores esquivaban las flechas y salió esquivando la comida y las ramas hacia el fondo de la selva para que los micos la siguieran, cuando los perdió volvió, todos estábamos preocupados porque no la veíamos volver, pero regresó y así disfrutamos de nuestro picnic.