Un Lugar 2021 - Primaria Segunda Edición | Page 13

THE MINE GHOST

(EL FANTASMA DE LA MINA)

Cuenta la leyenda que en una mina de Santander a un trabajador llamado Pepe le dio un paro cardiaco cuando encontró una barra de oro durante la jornada laboral. Se dice que si una persona grita tres (3) veces Ghost Mania se le aparecerá el fantasma del trabajador y este lo atormentará hasta que le des 0.5 gramos de oro y si no se lo das en 30 minutos te mandará a su mundo.

Si la persona quiere salir de éste tiene que encontrar una llave que abrirá un portal al mundo normal.

Los mineros ahora evitan hablar en la mina por miedo.

Alajandro Parra

Daniel Ariza

3B

El virus Martin

Érase una vez en una ciudad muy lejana un virus que se llamaba Martin. Él infectaba a las personas que no se lavaban las manos y causaba enfermedad, dejando sin sabor y olor a quien lo tuviera.

Un día Martin estaba muy aburrido porque todos se estaban cuidando de él, así que decidió salir a dar un paseo. De repente se encontró con un niño que no le hacía caso a su mamá de lavarse las manos, entonces era la oportunidad para Martin, entro a su cuerpo y lo enfermo. El niño quedo unos días sin poder oler y saborear su comida.

Al final el niño aprendió a lavarse las manos todos los días, así el virus Martin se fue de su cuerpo y se recuperó. Martin ya no tenía a quien infectar por lo tanto decidió irse de la ciudad.

Karla Hernández Pérez

3C

Una mañana estaban los animales en el colegio ya casi listos para entrar a clase. El león Calamardo era muy presumido por ser el rey de la selva y le gustaba burlarse de los demás animales.

 El erizo Larry estaba cansado de sus burlas y le dijo: Todos tenemos nuestras propias defensas. Calamardo se disgustó y lo retó a una pelea. Larry aceptó y se quedaron de ver en el descanso.

 Cuando llegó la hora, Calamardo se enojó diciendo: ¿En serio me van a decir que un erizo es mas fuerte que yo?, el rey de la selva. Larry no iba a permitir una nueva burla, así que lanzó su púa más grande hacia Calamardo, dejándolo herido y sin ganas de continuar la batalla.

 Al fin Calamardo aprendió a respetar a los demás animales y recordó que no hay enemigo pequeño.

 Moraleja: Hay que valorar las habilidades de los demás

Adelaida Zambrano Santana

3C

La Escuela

12