UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Seite 61
Un Capitán de Quince Años
www.infotematica.com.ar
avestruces?
Dick había sacado la conclusión de que Harris les había traicionado y ya sólo
esperaba la ocasión de poner al descubierto su deslealtad. Había acumulado
suficientes pruebas para ello y su corazón le decía que muy pronto podría
desenmascararle.
Pero... ¿qué perseguía Harris? ¿Qué podía moverle a obrar de aquella manera?
¿Qué decisión era preciso tomar en medio de aquellos bosques y ante los terribles
sufrimientos que preveía?
El joven grumete no dejó traslucir sus sentimientos y permaneció callado, incluso
cuando, al adelantarse hasta un arroyo bastante ancho, distinguió unos enormes
animales que se precipitaban hacia la orilla, donde desaparecieron:
¡Hipopótamos! ¡Dick acababa de ver hipopótamos en América!
Siguieron adelante todo el día. El desánimo se hacía evidente en todos y muy
especialmente en la señora Weldon, que al ocuparse sólo de su hijito, no sentía el
cansancio, a pesar de que las fuerzas la iban abandonando.
Tom mostró al grumete un objeto que había llamado su atención y que recogiera
del suelo poco antes.
Se trataba de una especie de cuchillo de forma particular, con un mango de perfil
muy toscamente tallado y ancha hoja curva. Dick lo examinó y finalmente lo
mostró al americano.
-Eso demuestra, creo yo -comentó el grumete-, que los indígenas no deben andar
lejos.
-Eso es -respondió Harris- y, no obstante... la hacienda no puede estar muy lejos.
Pero, no reconozco...
- ¿Se ha extraviado? -preguntó Dick con energía.
-No, no creo, pero al querer ir por el camino más corto, puedo haberme
equivocado. Creo que lo mejor sería que siguiese yo solo hacia delante.
Dick Sand se irguió.
-No, señor Harris, ¡no nos separaremos!
-Es que, durante la noche, me será difícil guiarles -dijo el americano.
-Una noche más o menos no tiene importancia -comentó el grumete-. Podemos
pasarla bajo los árboles, como otras tantas hemos pasado. Mañana reanudaremos
la marcha.
Harris asintió en el mismo momento en que Dingo dejaba oír unos furiosos
ladridos.
Dick lo llamó, al tiempo que en tono irónico, decía.-
61