UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 33
Un Capitán de Quince Años
www.infotematica.com.ar
en un litoral que desconocía?
Pasaron trece días hasta el 9 de marzo sin que el estado de la atmósfera se
modificase, hasta que por fin una lluvia torrencial cayó sobre el mar, lo que
inquietó a Dick. La nave caminaba a la ventura debido a una espesa niebla.
La Pilgrim bailoteaba mucho, mas por fortuna ninguno de los viajeros era sensible
al mareo. Incluso el primo Benedicto no se daba cuenta de nada, pasando el
tiempo contemplando sus cucarachas, con la misma tranquilidad con que lo
hubiese hecho en su despacho de San Francisco.
Dick Sand estaba convencido de que la costa no debía de estar muy lejos, por lo
que se vigilaba con la máxima atención.
Pero ningún litoral aparecía en el horizonte y eso tenía muy extrañado al grumete.
Aquel día la señora Weldon se dirigió a Dick, que se encontraba en la proa
observando el mar.
- ¿No ves nada todavía? -le preguntó.
-Nada, señora Weldon, y sin embargo el horizonte no tardará en despejarse. La
costa no puede estar muy lejos.
Hace veinticinco días que perdimos a nuestro querido capitán y entonces
estábamos a unas 4.500 millas de la costa.
- ¿Cuál ha sido la velocidad del barco? -inquirió la madre de Jack.
-Unas 160 millas diarias -contestó el grumete-, por eso es muy extraño que no
hayamos visto tierra ni se haya cruzado con nosotros uno de los muchos barcos
que frecuentan estos parajes.
- ¿Estás seguro -insistió la señora Weldon- de no haberte equivocado?
-Seguro, señora. Cada media hora ha funcionado la guindola y he obtenido sus
indicaciones con toda precisión. Ahora mismo voy a hacerla funcionar de nuevo.
A una orden de Dick, Tom empezó a maniobrar la guindola, pero apenas se
habían desenrollado veinticinco brazas de la sondaleza, ésta cedió en las manos
del negro.
- ¿Qué sucede, Tom? -inquirió el grumete.
-¡Oh, señor Dick! La sondaleza se ha roto y la guindola se ha estropeado.
En efecto, la sondaleza se había roto a pesar de estar hecha con jarcia de la mejor
calidad.
Dick Sand, que empezaba a desconfiar, observó los cordones que aparentemente
parecían muy usados en el punto de la rotura.
Lo malo era que la guindola estaba inutilizada y que Dick no disponía ya de ningún
medio para averiguar la velocidad del barco. Sólo le quedaba una brújula, aunque
33