UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 28
Un Capitán de Quince Años
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VIII
SABOTAJE
La única esperanza de los pasajeros era la-de llegar a un puerto cualquiera del
litoral americano, aunque no fuese Valparaíso.
Con objeto de obtener el término medio, Dick Sand pensaba reconocer la
dirección y velocidad de la Pilgrim, cosa que podía conseguir comprobando todos
los días en el mapa el camino recorrido, para lo cual se valdría de la brújula y de la
guindola, delicado instrumento provisto de un cuadrante de hélice, que registra la
velocidad por un tiempo determinado con toda exactitud.
Claro que las corrientes podían inducir a errores, que sólo podían compensarse
con algunos cálculos derivados de observaciones astronómicas que el joven
grumete no podía llevar todavía a la práctica. Por eso, por el cerebro de Dick cruzó
la idea de conducir nuevamente la Pilgrim a Nueva Zelanda. Sin embargo, y a
pesar de que la travesía hubiera sido más corta, el viento a la sazón era favorable
para dirigirse a América.
Tomada, pues, esta resolución, el valeroso grumete se dispuso a poner en marcha
el barco, cosa que no iba a ser demasiado fácil, porque, especialmente para el
manejo de las velas del mástil de mesana, se requiere un buen conocimiento del
oficio.
-Amigos míos -dijo el grumete a los cinco negros-, se trata de completar el
velamen, de izar el papagayo, la cacatúa, la flecha y las velas de los estayes, pero
todo irá bien si siguen ustedes mis instrucciones.
Tom y los suyos aguardaron las órdenes, que no se hicieron esperar.
Desde la rueda del timón, Dick Sand gritaba:
-¡Largue con rapidez esa maniobra! ¡Estire! ¡Tire de arriba! ¡Un buen golpe!
¡Fuerza!
Al oír aquella última palabra, el gigante Hércules descargó un formidable golpe,
capaz de -romperlo todo a un tiempo.
-¡Cuidado! ¡No tan fuerte, caramba! ¡Va usted a echar abajo la arboladura!
Hércules respondió, sonriendo:
-Pero si apenas he apretado.
El faro del mástil de mesana, cuyos brazos de babor habían sido aflojados, se giró
con lentitud. El viento hinchó las velas.
Seguidamente se aflojaron las escotas de los foques. Después Dick ordenó a los
negros que volvieran a popa.
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