UN CAPITAN DE 15 AÑOS Un capitán de15 años | Page 114

Un Capitán de Quince Años www.infotematica.com.ar XXIX LA MUERTE DE NEGORO La situación había empeorado. Cuando más fundadas eran las esperanzas de llegar pronto a las ciudades portuguesas de la desembocadura del Congo, la corriente del río quedaba truncada. En aquel lugar, Dingo, que mientras se acercaban a la orilla había dado muestras de impaciencia, tan pronto alcanzó el suelo desapareció entre la crecida hierba, prorrumpiendo en unos extraños gruñidos. - ¡Diríase que llora! -exclamó Jack. Dick Sand, que estaba alerta, pensando que Dingo había descubierto la presencia de salvajes, tomó el fusil y seguido de Hércules, que enarbolaba el hacha, se internaron en la espesura siguiendo al perro, con los demás pisándoles los talones. A pocos pasos, encontraron a Dingo con el hocico pegado al suelo y olfateando sin la menor duda una pista. Siguieron al perro, observando sus movimientos, hasta que éste levantó la cabeza, y dando pequeños saltos empezó a ladrar en una dirección. - ¡Atención! -exclamó Dick-. Que nadie se separe. Momentos después se encontraron al pie de un viejo sicómoro, perdido en el bosque, frente al cual Dingo ladraba de un modo lastimero. Allí se alzaba una choza en ruinas. - ¿Qué habrá ahí dentro? -inquirió el grumete. Separaron las tablas que cubrían la entrada y penetraron en el interior de la choza, cuyo suelo estaba sembrado de huesos ya blanquecinos. - ¡Un nombre muerto! -exclamó la señora Weldon. - ¡Y Dingo conocía a ese hombre -añadió Dick Sand- que debía ser su amo! De pronto, el joven grumete se dio cuenta de que en el fondo de la choza aparecían dos grandes letras rojas, casi borradas que, sin embargo, podían distinguirse aún. Dingo estaba frente a ellas. -¡S. V.! -exclamó Dick Sand-. Son las iniciales que lleva en el collar y las letras que Dingo reconoció entre las otras. Inspeccionaron la choza, encontrando una cajita de cobre, oxidada, que estaba en un rincón. Dick Sand la abrió y dentro apareció un trozo de papel en el que podían leerse las siguientes frases: 114