UN AGUJERO EN LA ALAMBRADA | Page 62

contar a sus compañeros! ¿Qué no habían pasado esta vez? ¡Bah!, otra vez será. Pero el incendio vino desde la zona. ¡Y eso era intrigante! Eso era como para excitar la curiosidad. Un día pasaremos, sí, pasaremos; seguro… —¡Pasaremos! —dijo Raclot. —Sí, un día pasaremos —repitió Grisón. En la primera granja del pueblo, cerca del gran castaño, cuando empezaba a anochecer, Raclot se detuvo y cogió a Grisón por los hombros. El grandullón dijo al más pequeño: —Yo soy el jefe de la banda pero, si quieres, tú serás mi ayudante.