V I EN E D E LA PÁG. # 1 40
intelectual... Por consiguiente, así como el Alma para ver hace uso de los ojos físicos, igualmente para pensar inteligente el alma hace uso de su espíritu... Si el hombre no tuviera espíritu, no tendríamos pensamientos, ni letrado, ni cultura, ni habla, etc. mucho menos acceso a la Sabiduría que Ú nicamente por misericordia el Espíritu Santo se nos puede conceder. Por ello mismo Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcan�ar�n misericordia ��� �ateo �����
De manera que el cuerpo es propiedad del alma, y como tal, el alma conserva en su memoria todo aquel pasado desde niño... Cuando por las noches el cuerpo entra en profundo sueño, algunas veces nuestra alma trae a memoria su pasado, y retorna como en visión algunos seres ya difuntos. Entonces nuestro subconsciente que los quiere, logra que nuestra alma los traiga a colación, y aunque palpablemente les miremos con los ojos del Alma, extrañamente nuestro pensamiento razona y dice: ¿ Q ué no dichos parientes ya son muertos? – E sto indica que si nuestra alma recurre donde acumula tanta información, es porque no descansa, dado que nuestro cuerpo en ese instante está en profundo sueño. – Y así como percibimos sueños terrenales, igualmente experimentamos sueños Celestiales. Y uno de ellos fue el de J osé, padre adoptivo de J esús, quien estando en su lecho, un ángel del Señor le apareció en sueños, y le dijo:“ J osé, hijo de David, no temas recibir a tu mujer, porque lo que en ella es engendrado del Espíritu Santo es”... Y despertando J osé del sueño, hizo como el ángel del señor le había mandado... Pregunta: ¿ Con qué parte de J osé contactó el ángel, para luego obedecer aquel dictamen? – A ciencia cierta fue con su alma, porque en ese instante el cuerpo de J osé estaba en profundo sueño.
Por consiguiente a toda alma, para que surgiera en esta Tierra, Dios le asignó un cuerpo para su multiplicación, y para nuestra aspiración Celestial un espíritu, que regresará a Dios, que es quien nos lo dio para una misi�n �Eclesiast�s ������ – E sta determinación sagrada de nuestra multiplicación no ha sido para que el hombre la anule o deseche, por cuanto al engrandecerse la humanidad, igualmente aumentan el número de Almas... Pero en nuestros días la sociedad y la ciencia como líderes de los pueblos, proclaman los derechos civiles... Pero, ¿ dónde quedan los derechos de Dios nuestro Hacedor? – El tren del libre albedrío que Dios depositó en el hombre, este mismo lo ha desenfrenado. –¿ Q ué hubiera sucedido si Adán y Eva no hubieran tenido hijos? Simplemente el fruto de más almas no se hubiese multiplicado y de hecho no existiríamos... �or ello mismo nuestra finalidad es la vida espiritual, ella contiene una finalidad con aspiraci�n de alta visi�n� ��i dirigimos nuestras intenciones hacia Dios, nuestro espíritu se recrea y se expande porque para ello fue hecho. – S i dirigimos nuestras intenciones hacia lo terrenal, eso crecerá en su lugar. Y una vez que el hombre haya plantado dicha semilla, estará satisfecho pero fugazmente... Porque con el pasar de los años, cuando ya nos merodee la vejez, comenzará nuestra alma a dar signos de inconformidad, y como un examen a nuestra conciencia se preguntará en forma suplicante: Q uisiera que mi vida hubiese disfrutado de algún sentido divino; por cuanto siento que mi vida ha sido guiada sin darme cuenta por un mundo falsamente real, y esa labor la hizo mi alma, por no escuchar a mi espíritu. – P ero ello entendamos, que el mero hecho de estar aquí tal y como somos, obedece al más elevado objetivo de un Creador, y ese Consolador y Pastor único, es el Espíritu Santo, quien está listo para que nuestro Alma le busque sea de día o sea de noche... Y en tanto que me dure mi espíritu dentro de Mi, madrugaré en tú busca, al compás de nuestra esperanza en Cristo J esús, Nuestro Salvador, para Gloria del Padre. Amén.( I saías ������
En el Nombre de Jesús, Su Siervo Godofredo Cruz P. O. Box 40277, San Francisco, CA. 94110
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