Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Page 240
lo que se traen entre manos los styx. Le daremos un respiro a tu hermano para que
recobre las fuerzas. Cuando lleguemos al lugar al que vamos a ir, nos vendrá bien
poder contar con todas las manos posibles.
Will asintió.
—El hecho de que seas el hijo de Sarah Jerome y de que conozcas cómo van las
cosas en la Superficie podría ser de utilidad.
Will volvió a asentir, pero enseguida dejó quieta la cabeza, preguntándose por qué
aquello tenía tanta importancia para Drake:
—¿Qué quiere decir?
—Bueno, si el instinto no me falla, eso en lo que están trabajando los styx podría
tener implicaciones importantes para los Seres de la Superficie. Y creo que a ninguno
de los dos eso nos resulta indiferente, ¿verdad? —Levantó una ceja: un gesto socarrón
dirigido a Will.
—¡Desde luego que no! —prorrumpió el chico.
—Así pues, ¿qué me dices? —preguntó directamente.
—¿En…?
—Bueno, ¿estáis con nosotros, sí o no? ¿Vais a uniros a nosotros?
Confuso, Will se mordió el labio. Estaba completamente desconcertado, tanto por
la oferta de aquel hombre formidable, como por la insinuación de que Cal podía no
formar parte del acuerdo. ¿Y si su hermano no se recobraba del todo? ¿Se limitaría
Drake a deshacerse de él? Y Will se preguntaba qué sucedería si realmente los
Limitadores andaban tras él. Si era verdad que resultaba demasiado peligroso tenerlo
cerca, ¿qué ocurriría? ¿Lo entregaría Drake a los styx? Pero lo que Will tenía muy
claro era que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para pararles los pies a los styx.
Tendrían que pagar por la muerte de Tam.
No tenía más opción que aceptar la propuesta de Drake. Porque además, él,
Chester y Cal tenían pocas posibilidades de sobrevivir solos, si estaban
completamente rodeados de Limitadores. Y menos en el estado en que se encontraba
su hermano.
Mientras Drake lo observaba, esperando una respuesta, Will sabía que no debía
dudar. No sería buena cosa. ¿Qué podía hacer, más que decir que sí? Y además, si
jugaba bien sus cartas, tal vez aquel hombre fuera la clave para encontrar a su padre
adoptivo.
—Sí —dijo.