Tuneles Roderick Gordon 2 Profundidades | Página 238

pensamientos, Drake apoyó los codos en las rodillas y se echó hacia delante, como estudiando el suelo—. Esto le otorga a todo un matiz diferente. —¿Por qué? No, no puede ser que todo esto sea por mí —protestó Will con vehemencia—. Usted sabe cómo están las cosas en la Colonia… —No, no lo sé —refutó Drake con ferocidad, levantando la cabeza de repente—. Hace bastante que no piso por allí. —Pero ¿por qué me persiguen todavía? ¿Qué puedo hacerles yo? —No se trata de eso. Tú pretendes no tener nada que ver con ellos e irte. —Drake soltó un bufido—. Pero con los styx no va eso del «vive y deja vivir». —Pero ha dicho que están llegando aquí todos los styx importantes. No van a venir sólo por mí, ¿no? —No, eso es verdad… —Drake entrecerró los ojos, asintiendo vagamente—. Puede que quieran eliminarte, pero con todos los mandamases que aparecen por aquí, está claro que se traen entre manos algo gordo. Y sea lo que sea, es evidente que para ellos se trata de algo muy importante. —¿Y de qué cree que se trata? —preguntó Will. El hombre se limitó a negar con la cabeza, sin ofrecer ninguna respuesta. —¿Puedo preguntarle algo? —aventuró Will, dándole vueltas todavía a la cabeza. Drake asintió. —Eeeh… Chester piensa que usted es un guerrillero. ¿Lo es? —No, nada de eso. Soy un Ser de la Superficie, igual que tú. —¡Bromea…! —exclamó Will—. ¿Cómo es que…? —Es una larga historia. Tal vez en otro momento —respondió Drake—. ¿Hay algo más que quieras saber? Will se armó de valor para hacer una pregunta que llevaba un rato rondándole por la cabeza —¿Por qué…? —empezó, pero titubeó al pensar si no estaría sobrepasándose. —Vamos —invitó Drake, doblando el brazo. —¿Por qué… por qué salvó a Cal? ¿Por qué nos ayuda? —Esa piedra que llevas… —se zafó Drake, evitando dar una respuesta. —¿Esto? —preguntó Will, tocando el jade verde que le colgaba del cuello. —Sí, ¿de dónde lo has sacado? —Me lo dio Tam. —Will contempló el colgante, tocando con las yemas de los dedos las tres líneas ligeramente convergentes talladas en su pulida superficie—. ¿Es