bién le ayudaría a orientarse mejor en ese desconocido lugar . Mientras miraba las pintorescas casas recordaba porque se había mudado . Su trabajo en la ciudad le estresaba demasiado , un día decidió mudarse a un pequeño pueblo que pocas personas conocían y vivir una vida tranquila como bibliotecaria . Desde pequeña amaba los libros y ser una bibliotecaria siempre había sido su sueño .
Un pequeño café atrapó su atención y empezó a caminar hacia él mientras pensaba en su nueva casa . Era grande , mucho más grande que su departamento en la ciudad . Algunas habitaciones tenían telarañas , todo estaba muy polvoriento aún y el papel pintado de la pared rasgado en algunos lugares . Tenía poca luz y ventanas sucias , la oscuridad le inquietaba . Había heredado la casa de su abuela y nadie había vivido en ella por mucho tiempo . De repente , se dio cuenta de que ya había pasado la puerta del café . Paró abruptamente y giró .
Un pequeño café atrapó su atención y empezó a caminar hacia él .
¡ Tintín ! - Habló la campanita cuando abrió la puerta . Adentro estaba calentito y olía delicioso . Había poca gente , pero la dueña le recibió con amabilidad y le preguntó qué podía hacer por ella . Después de pedirle un café y una dona , Sabrina se sentó en la barra a esperar .
Cuando Laurie , la dueña de la cafetería , volvió con su pedido , preguntó a Sabrina :
- ¿ Eres tú la persona que se mudó a la casa vieja , cerca del arroyo ? - Así es - respondió Sabrina . - ¡ Ah ! ¡ Esa es una hermosa casa ! - dijo Laurie mientras intercambiaba miradas con uno de los clientes que estaba sentado cerca .
- Espero que te adaptes pronto . Todos en este pequeño pueblo somos amigos . Poca gente vive aquí así que no tardarás en conocer a todos .
Sabrina agradeció su amabilidad y cuando terminó su desayuno , pagó y se levantó para volver a su casa . Al despedirse otro cliente le dijo : - Espero que se adapte fácilmente .
Caminó hasta su casa pensando en lo amable que era todo el mundo en su nuevo hogar .
“ RIIING .” Sabrina extendió la mano para apagar el despertador . Ya habían pasado dos meses desde su llegada . Ya conocía a casi todos los que vivían en el pueblo y se había hecho amiga de Laurie , la dueña del pequeño café . El café estaba cerca de la biblioteca , así que desde que empezó su nuevo trabajo , todos los días desayunaba allí para charlar con Laurie .
Pero había algo que le incomodaba . No sabía qué era , solo sentía un sentimiento raro y escalofríos cada vez que subía al ático de la casa .
Lo que Sabrina buscaba era tranquilidad en su nueva vida , no le gustaba para nada sentir inseguridad en su propio hogar . Un sábado a las 5:00 de la mañana , se despertó repentinamente al escuchar un ruido en el ático , como si alguien hubiera dejado caer algo pesado . Puesto que todavía estaba oscuro , decidió seguir durmiendo hasta que amanezca , sin embargo el miedo la dejó inquieta . Después de unos minutos , ya había amanecido y Sabrina no aguantaba esa incertidumbre . Decidió investigar .
Cuando subió al ático , vio simplemente todo lo que había puesto al mudarse : muebles viejos y cajas de recuerdo . Miró el piso , vio una de sus cajas abiertas y una foto en el piso en la cual estaba ella con su mejor amiga . Por un instante se quedó mirándola con una sonrisa y recordando los lindos momentos que pasaron juntas . Sabrina acomodó la caja en su lugar y llevó la foto consigo .
Unos días después , se dio cuenta que por más nuevos amigos que tuviera y por tener el empleo soñado , igual se sentía sola por dentro ; vacía , como si algo le faltara . Con lágrimas en los ojos comprendió lo que faltaba en su vida : su familia . Se dio cuenta del error que cometió al intentar vivir sola en un pueblo desconocido . Tomó conciencia de que aunque ella creía que esta era su vida ideal , lo que le haría más feliz en realidad sería volver a su hogar y poder estar con sus familiares y amigos ; ellas eran las personas que le dejaban una sonrisa en el rostro todos los días . Esas personas le ayudarían a tener una vida feliz .
Decidió dejar su trabajo y sus nuevos amigos para poder volver a sentir aquella felicidad . Pensó que podía abrir su propia librería con la ayuda de su familia y amigos . Se despidió de todos , empacó sus maletas , vendió su casa y volvió a su verdadero hogar .
Travesía • revista estudiantil 29