Un día encontré una revista en la calle que informaba sobre una olimpiada de matemáticas . Era una oportunidad perfecta para mí , era lo que estaba buscando . Fui a mi casa inmediatamente y les comenté a mis padres . Ellos se pusieron felices , pero sin demostrar tanto entusiasmo me dijeron :
- José , no estamos seguros de poder pagar la inscripción para que participes en esa competencia .
Necesitaba 100.000 Gs . para poder participar y la recompensa era 5.000.000 Gs . Entonces decidí ir a la casa de mi abuelo y le comenté mi intención de participar . Él estaba muy emocionado porque sabía que me interesaban mucho las matemáticas .
- Abuelo , me puedes ayudar con el dinero por favor . Prometo que pondré todo mi empeño en ganarla , no sé si podré lograrla , pero haré todo el esfuerzo que sea necesario .
Él aceptó , pero yo sabía que le afectaría gastar esa cantidad de dinero . Me dio lo que pudo y logré completar lo que faltaba con mis ventas .
En el colegio , la Prof . Villalba me ayudaba en el tiempo que podía . Nos encontrábamos antes de las clases para estudiar todo lo referente a los ejercicios que exigía el programa de las olimpiadas . Eran ejercicios muy complejos y de un nivel muy superior a los ejercicios que se desarrollaban normalmente en mis clases . Aún así me esforcé muchísimo en comprenderlos y practicarlos una y otra vez hasta aprenderlos .
Llegó el día de la competencia . Estaba muy emocionado y al mismo tiempo muy nervioso . Al entrar a la sala vi a muchas personas sentadas y entre ellas estaba el jurado .
Nos dieron 30 minutos para revisar todo lo que habíamos estudiado . Yo estaba muy seguro de mis respuestas , al empezar la competencia pude ver a mis oponentes , algunos eran menores y otros mayores que yo .
- Jose Gonzalez , por favor acérquese al escenario .
Tomé mis cosas y fui caminando , al ver a todas aquellas personas empecé a sudar , pero al mismo tiempo sentía que podía hacerlo , sentía confianza en mí mismo .
Por fin , la competencia arrancó . Los problemas eran bastante difíciles , en algunas ocasiones era el primero en contestar . Pasaban las rondas y yo seguía participando . Nos dieron un descanso de 15 minutos antes de la ronda final , puesto que era un participante contra otro .
Salí del escenario cuando vi a mi oponente , él tenía aproximadamente 14 años pero no parecía ser de Paraguay . Cuando mencionaron nuestros nombres de vuelta , cerré los ojos y pensé en mi familia y lo importante que era ganar para mí . En la ronda final , los problemas eran mucho más difíciles que en las anteriores . Esta ronda era especial porque el tiempo de resolución de los problemas era solo de 1 minuto . El competidor que lograra contestar correctamente sería el ganador .
El problema era de álgebra . Era muy extenso , sin embargo lo recordaba muy bien , sentía más confianza que al principio y el problema no me resultó tan difícil . Al terminar presioné el botón rojo y escuché la voz del anfitrión . - ¿ Cuál es la respuesta correcta ? - La respuesta correcta es 0 .
Mi oponente sonrió con cierta extrañeza . El juez nos miró a los dos mientras en toda la sala reinaba un suspenso agobiante .
- ¡ LA RESPUESTA ES CORRECTA !
Yo no lo podía creer , nunca había experimentado una sensación similar . Es más , nunca había participado en unas olimpiadas de matemáticas . Era como un sueño , después de tanto esfuerzo pude lograrlo . Todo el público aplaudía , estaba muy feliz . En ese momento vi a mi oponente triste y fui a su escritorio a felicitarlo . Nos dimos correctamente la mano .
Al llegar a mi casa toda mi familia estaba esperándome para felicitarme , incluso mi abuelo .
- José , estoy muy orgulloso de ti , nunca dudé de que lo ibas a lograr . Supiste sortear todos tus obstáculos . Esa es la actitud que debes tener siempre ante las adversidades .
Esa noche tuvimos una feliz cena familiar . Ahora soy un profesor de matemáticas en varias universidades y ante cada nuevo emprendimiento que me propongo siempre recuerdo aquellas palabras de mi abuelo .
Travesía • revista estudiantil 15