Tom Sawyer
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Mark Twain
hasta que desembarcaron su cargamento. Entre los pertrechos había una vela
decrépita, y la tendieron sobre un cobijo, entre los matorrales, para resguardar las
provisiones. Ellos pensaban dormir al aire libre cuando hiciera buen tiempo, como
correspondía a gente aventurera.
Hicieron una hoguera al arrimo de un tronco caído a poca distancia de donde
comenzaban las densas umbrías del bosque; guisaron tocino en la sartén, para
cenar, y gastaron la mitad de la harina de maíz que habían llevado. Les parecía cosa
grande estar allí de orgía, sin trabas, en la selva virgen de una isla desierta a
inexplorada, lejos de toda humana morada, y se prometían que no volverían nunca
a la civilización. Las llamas se alzaron iluminando sus caras, y arrojaban su fulgor
rojizo sobre las columnatas del templo de árboles del bosque y sobre el coruscante
follaje y los festones de las plantas trepadoras. Cuando desapareció la última
sabrosa lonja de tocino y devoraron la ración de borona, se tendieron sobre la
hierba, rebosantes de felicidad. Fácil hubiera sido buscar sitio más fresco, pero no
se querían privar de un detalle tan romántico como la abrasadora fogata del
campamento.
-¿No es esto cosa rica? -dijo Joe.
-De primera -contestó Tom.
-¿Qué dirían los chicos si nos viesen?
-¿Decir? Se morirían de ganas de estar aquí. ¿Eh, Huck?
-Puede que sí -dijo Huckleberry-; a mí, al menos, me va bien, no necesito cosa
mejor. Casi nunca tengo lo que necesito de comer..., y además, aquí no pueden
venir y darle a uno de patadas y no dejarle en paz.
-Es la vida que a mí me gusta -prosiguió Tom-: no hay que levantarse de la cama
temprano, no hay que ir a la escuela, ni que lavarse, ni todas esas malditas
boberías. Ya ves, Joe, un pirata no tiene nada que hacer cuando está en tierra; pero
un anacoreta tiene que rezar una atrocidad y no tiene ni una diversión, porque
siempre está solo.
-Es verdad -dijo Joe-, pero no había pensado bastante en ello, ¿sabes? Quiero
mucho más ser un pirata, ahora que ya he hecho la prueba.
-Tal vez -dijo Tom- a la gente no le da mucho por los anacoretas en estos tiempos,
como pasaba en los antiguos; pero un pirata es siempre muy bien mirado. Y los
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Preparado por Patricio Barros