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E l simbolismo del tinkuy en la cerámica X auxa
En cambio las formas de las cabezas y los cuellos junto con los cuer-
pos representan al animal con abundante y larga lana que sería la alpaca.
Estas características nos hace pensar que estaríamos ante la representación
de un “huarizo” (cruce de llama macho y alpaca hembra) o del “misti” (alpaca
macho con una llama hembra) animales que estarían relacionados con
fines ceremoniales (Miasta 1982: 22). Sin embargo nosotros percibimos que
son figuras huacaya y suri, variedades de alpacas, que surgieron de los lagos
o puquiales pacarinas junto con los primeros hombres representados en los
fetiches. La Huacaya se distingue por el abundante vellón por grumos o en-
sortijados, en cambio, el suri posee pelos lacios. Estas figurinas tienen una
connotación ceremonial en las actividades domésticas y ganaderas de los
pobladores andinos contemporáneos. Las denominaciones que tienen éstas
y la actividad ceremonial varían, por ejemplo: el Illa es el amuleto protector
del hogar, para el caso específico de San Juan Pata ambas representaciones
son las Illas protectoras del ganado 3 y del culto a la fertilidad de los hombres
y de la Pachamama.
Las figuras y los dibujos de camélidos aun cuando razonablemente
podemos observar que ellos aparecieron más tempranamente. Hasta donde
hemos inferido el pastoralismo como uno de los soportes de la economía
Xauxa, es tal como propone Browman (1970). En las colecciones de camé-
lidos (llamas y alpacas), los ceramistas representaron las ubres o tetas de ca-
mélidos hembras en estado de preñez, y aún más, encontramos una figurina
en pleno acto de parición. En esta observamos cómo va saliendo la cabeza
del crío dando inicio al proceso de la “parición” o nacimiento. Predominan
alpacas hembras, los machos son más escasos. Las hembras aparte de sus
genitales tienen una perforación en cada oreja que sirve para ser señaladas
con “aretes” de cintas de color; y que servían para diferenciarlas de hatos de
camélidos, pertenecientes a otras familias o grupos. Las cintas de colores fue-
ron empleadas desde entonces no sólo en los camélidos sino también adorna-
ban los árboles y se relacionan con la ceremonia en honor a la fertilidad. En la
actualidad las cintas han sido reemplazadas por las serpentinas. Así, hombres,
mujeres, camélidos y animales machos y hembras van formando encuentros o
tinkuy con fines de fertilidad y perpetuación de la especie.
3 En la provincia de Junín se realizan ofrendas al Tayta Mayu donde los pobladores llevan piedras pequeñas
en forma de camélidos y lo dejan al pie del cerro del mismo nombre, estos pagos se realizan en el mes de
Julio en honor a las fiestas de Santiago Apóstol. En otros lugares a estos amuletos se les llama “Illas”.