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Si puedes recitar los ingredientes de tu rutina de skincare casi de memoria, seguramente nombres como retinol, vitamina C, ácido hialurónico o péptidos ya forman parte de tu vocabulario cotidiano. Pero hay uno nuevo que vale la pena conocer: Urolitina A.
Hasta ahora, su nombre había estado relacionado principalmente con la suplementación y la longevidad, pero ahora comienza a encontrar un nuevo lugar dentro del cuidado avanzado de la piel. Y eso es suficiente para despertar nuestra curiosidad: cuando un activo cruza la frontera entre el bienestar y la belleza, queremos entender qué es, de dónde viene y qué papel puede tener dentro de nuestra rutina. Absolue Longevity MD, la nueva línea de Lancôme validada por dermatólogos, es una de las propuestas que incorpora la Urolitina A al skincare. Su llegada pone este activo bajo la lupa y nos lleva a la pregunta que realmente importa antes de hacerle espacio en nuestro tocador.
¿ Qué es la Urolitina A? La Urolitina A es un compuesto que hasta ahora ha tenido mayor presencia en el terreno de la suplementación relacionada con la longevidad. Uno de los nombres vinculados a este campo es Mitopure ®, la molécula patentada de Urolitina A desarrollada por la compañía suiza de biotecnología Timeline ®. Su incorporación al skincare es mucho más reciente. Lancôme lleva Mitopure ® al cuidado avanzado de la piel a través de Absolue Longevity MD, en la primera implementación de esta molécula a escala global por una gran firma de belleza. Esta innovación se integra a una investigación que Lancôme desarrolla desde hace más de 20 años alrededor del envejecimiento de la piel. Como parte de ella, la maison ha creado un mapa de 267 biomarcadores relacionados con nueve indicadores biológicos para estudiar los mecanismos involucrados en este proceso. Es una perspectiva que también explica por qué mujeres de distintas generaciones, como Demi Moore y Zoe Saldaña, han incorporado Absolue Longevity MD a sus rutinas de cuidado de la piel. Durante años, las rutinas anti-edad estuvieron construidas alrededor de la idea de conservar una apariencia joven. La longevidad propone ampliar esta perspectiva y prestar atención a las necesidades que presenta la piel con el paso del tiempo. Esto implica reconocer sus cambios y actuar sobre los signos visibles de la edad sin pretender eliminarlos.