obligado a estar presente de verdad: ahí no puedo adelantar, repetir ni editar nada. Durante mucho tiempo sentí que debía elegir una sola faceta para que mi carrera tuviera sentido. Hoy entiendo que todas son parte de mí. La curiosidad que me llevó de un proyecto a otro sigue siendo la misma.
TN: ACTUALMENTE PROTAGO- NIZAS DOS PUESTAS EN ESCENA MUY DIFERENTES, EL DESEO DE LO PROHIBIDO Y LA OBSCENIDAD DE LA CARNE. ¿ QUÉ ENCONTRASTE EN ALEJANDRO Y CARLOS QUE TE HIZO QUERER CONTAR ESTAS HISTORIAS? WV: Me interesó que ninguno de los dos es tan sencillo como parece al principio. Alejandro se mueve en un mundo donde el deseo, los secretos y las apariencias pesan muchísimo. Carlos, por su parte, me ha permitido explorar lo que ocurre cuando una relación empieza a desgastarse y uno ya no sabe cómo decir lo que necesita. Son personajes distintos, pero ambos me hacen preguntas incómodas sobre la intimidad. Me gusta interpretar a personas que se contradicen, que toman malas decisiones y que, aun así, uno puede llegar a comprender. Ahí encuentro mucho material como actor.
TN: EN EL DESEO DE LO PROHIBIDO, ALEJANDRO QUEDA ATRAPADO EN UN JUEGO DE SECRETOS, PODER Y DESEOS OCULTOS. ¿ CUÁL FUE EL MAYOR RETO DE CONSTRUIR UN PERSONAJE QUE SE MUEVE ENTRE LO QUE MUESTRA Y AQUELLO QUE REALMENTE QUIERE? WV: El mayor reto ha sido cuidar todo lo que Alejandro calla. Si explico demasiado con un gesto o una frase, le quito al público la posibilidad de descubrirlo. Tenía que entender qué quiere en cada momento y, al mismo tiempo, qué teme que los demás vean de él. Eso me llevó a trabajar mucho la escucha.