31 | THINK NOW
Actor, conductor y una presencia familiar para el público de ambos lados de la frontera, William Valdés ha construido una trayectoria marcada por la versatilidad. De la televisión a la conducción, y de las cámaras al escenario, cada etapa le ha permitido descubrir una nueva forma de contar historias y, al mismo tiempo, conocerse desde otros lugares.
Hoy, el teatro ocupa un espacio especial en ese recorrido. Con El Deseo de lo Prohibido y La Obscenidad de la Carne, William se enfrenta a personajes complejos que lo llevan a explorar el deseo, los secretos, la intimidad y las contradicciones de las relaciones humanas. Sin filtros ni posibilidad de edición, el escenario le exige presencia absoluta y una entrega distinta a la de cualquier otro medio. Después de más de un año haciendo teatro en México, William mira su carrera con una perspectiva renovada: ya no se trata de elegir una sola faceta, sino de permitir que todas convivan. En esta conversación, habla de los personajes que lo han retado, de lo que el escenario le ha enseñado y de los proyectos que todavía sueña con conquistar.
TN: HAS CONSTRUIDO UNA CARRERA QUE TRANSITA ENTRE LA ACTUACIÓN, LA CONDUCCIÓN, LA TELEVISIÓN Y EL TEATRO. ¿ QUÉ HA SIGNIFICADO PARA TI PODER MOVERTE ENTRE UNIVERSOS TAN DISTINTOS DEL ENTRETENIMIENTO Y QUÉ FACETA DE WILLIAM APARECE EN CADA UNO? WV: Me ha permitido conocerme en distintas etapas de mi vida. La conducción me enseñó a escuchar, a reaccionar y a conectar con la gente siendo yo mismo. La televisión me dio disciplina y la oportunidad de llegar a muchísimas personas. Como actor puedo entrar en emociones que quizá no expresaría de otra manera. Y el teatro me ha