marzo, apenas arrancó la cuarentena. Sin embargo, si no se hizo, con un panorama más claro de los nuevos ingresos, hay que empezar ya.
Para Vélez, el primer paso es sincerar los ingresos de la familia.“ La parte más dura-en cuanto a reducción de dinero que entra- será entre los primeros tres y seis meses de la crisis. Con un panorama claro habrá que ordenar los rubros comprometidos, deudas anteriores y gastos nuevos”.
El presupuesto, en hoja de ¬ cálculo o en papel, debe tener en su tabla de ingresos lo que recibe cada integrante de la familia, con y sin relación de dependencia. En el segmento de gastos se deben colocar cosas que no se pueden obviar como alimentación, educación, servicios y vivienda; en este último caso, si se llega a un acuerdo de ajuste con el arrendatario, hay que colocar el nuevo valor en el presupuesto.
También se deben incorporar gastos que llegaron a la vida de todas las personas, como la compra de mascarillas, guantes, alcohol, etcétera. cuando necesite algún tipo de financiamiento no me lo van a volver a dar”.
Vélez, por su parte, considera que no se debe renegociar porque el valor de la deuda crece y se extiende el plazo de pago; la idea es salir de las obligaciones.
Un ajuste al presupuesto para obtener liquidez puede venir del lado de los ingresos: desarrollar un emprendimiento, buscar un trabajo adicional, etc. Zurita agrega que solo se deben aceptar las ofertas de periodos de gracia sea en deudas con el sistema financiero, arriendos o montos por servicios básicos, según la necesidad de liquidez de la familia.
Aunque estos son algunas medidas para poder coadyuvar en la reorganización de tu economía, cada ente es pensante y adaptará las medidas más convenientes para mantener la integridad económica del hogar. Anota los consejos que más se adapten a ti, aún estás a tiempo de redireccionar tus hábitos para que la cuesta tras la pandemia no sea una verdadera pesadilla.
Zurita señala que, aunque no todos puedan hacerlo, se debe ¬ armar un fondo mínimo para temas de salud; también, si es posible, presupuestar un seguro médico privado.
En otra opinión de un experto, Diego Egas, docente de la maestría en Finanzas de la Universidad de las Américas, explica que, por otro, lado se debe quitar del presupuesto todos los gastos no necesarios para la vida diaria: salidas a comer fuera, viajes, etc.
Ahora, destinar para un rubro diferente dentro del presupuesto es aquel para las deudas. Estas incluyen tarjetas de crédito, hipotecas, créditos de consumo; si no es posible pagarlas, Egas considera que se deben renegociar o acercarse a las entidades a mostrar el interés de pago.
“ Si dejo de lado compromisos establecidos voy a dañar mi historial crediticio. Los bancos y otros acreedores van a tenerme como mal pagador y
40