Think Now Febrero 2026 | Page 10

VALENTINO, EL DISEÑADOR QUE CONVIRTIÓ EL ROJO EN SÍMBOLO DE FEMINIDAD

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UNO

VALENTINO, EL DISEÑADOR QUE CONVIRTIÓ EL ROJO EN SÍMBOLO DE FEMINIDAD
Cuando Valentino Garavani decidió hacer del rojo una firma personal, no estaba pensando en tendencias ni en impacto inmediato. Tampoco en escándalo. Su elección fue intuitiva, casi emocional, pero sostenida por una idea muy clara, el color podía ser una extensión del carácter femenino, no un disfraz.
Valentino solía decir que el rojo era el color más bello del mundo, pero no cualquier rojo. El suyo debía ser profundo, exacto, equilibrado. Un tono capaz de convivir con la piel sin imponerse sobre ella. Desde sus primeras colecciones entendió que ese color tenía algo que otros no, pues hacía que la mujer que lo llevaba estuviera presente sin necesidad de exagerar. No pedía atención, la sostenía. En una época en la que la feminidad en la moda oscilaba entre la discreción extrema y la seducción evidente, el rojo Valentino ocupó un lugar distinto. No era sumiso ni agresivo. Era firme. Valentino no veía a las mujeres como musas frágiles ni como provocaciones ambulantes, sino como figuras conscientes de su espacio. El rojo se convirtió entonces en una herramienta para expresar esa seguridad. La apropiación del color fue también una forma de identidad. Su rojo no solo se veía; se sentía. Quien lo llevaba hablaba sin palabras de control, elegancia y aplomo. No era un color pensado para agradar, sino para acompañar momentos importantes como galas, bodas, noches decisivas, apariciones donde una mujer quería sentirse sólida.