Think Now Febrero 2025 | Page 63

NUEVAS MEDIDAS QUE TRANSFORMARÁN EL COMERCIO ELECTRÓNICO EN MÉXICO A partir de esta iniciativa, las plataformas digitales deberán acatar nuevas tarifas que regulen su operación en el país: para los productos que ingresen de países con los que México no tenga tratado comercial, como China, el arancel será del 19 %; mientras que para la mercancía proveniente de Estados Unidos y Canadá este arancel será del 17 % si el valor supera los 50 dólares. Y es que esta regulación no sólo impactará a las plataformas extranjeras, sino también a las nacionales que depositan ingresos en cuentas bancarias ubicadas en el extranjero, en algunos casos teniendo que pagar el Impuesto Sobre la Renta( ISR) por cada compra realizada dentro de su tienda online. Además de apegarse a esta normativa, las compañías deberán registrarse oficialmente ante el Servicio de Administración Tributaria, así como obtener un Registro Federal de Contribuyentes( RFC) y, claramente, cumplir con las obligaciones fiscales correspondientes. Ahora bien, en cuanto a las plataformas asiáticas como Temu, Shein, AliExpress y Shopee, estos mismos impuestos para eCommerce serán aplicados, pero también deberán pagar 35 % de aranceles en la importación de textiles, una medida que podría contribuir con otros 50 mil millones de pesos adicionales a los ingresos.
EL POTENCIAL DEL ECOMMERCE MEXICANO La compraventa online en México se ha impulsado considerablemente en los últimos años, un fenómeno derivado de un acelerado proceso de digitalización. De esta manera, México se perfila como líder de eCommerce en Latinoamérica para 2030, estatus que también logra alcanzarse por la creciente adopción de soluciones de pago digital y un aumento en la confianza de los consumidores hacia las plataformas en línea. Además de la evidente transformación digital que cobra relevancia en el país, los métodos de pago online en México comienzan a diversificarse: y es que el 28 % de las transacciones se realiza a través de billeteras digitales, mientras que el 33 % ocurre con tarjetas de crédito, un 22 % con tarjetas de débito o prepagadas, y el porcentaje restante mediante otros métodos como pagos directos o contra entrega.